viernes, 24 de marzo de 2017

El fin de Antemio: primavera de 472



Si recordamos, Mayoriano fue proclamado emperador con la ayuda de Ricimero y de algunos miembros del ejército y elegido por el Senado en el 457, el plan era que Mayoriano gobernase, pero la desmesurada ambición del suevo Ricimero hizo éste tomase las riendas del Imperio y no Mayoriano, que se convirtió en un títere de Ricimero, a pesar de que le había ayudado a llegar al poder.

Mayoriano quiso actuar por su cuenta, intentando devolver al imperio su brío inicial, pero vimos cómo fracasó completamente, y aprovechó Ricimero para quitárselo de en medio. Ya casi nadie duda que su fin fue un asesinato, y no la disentería, como se dijo oficialmente, la que acabó con la vida de Mayoriano.

Pese a su triste final, Mayoriano había realizado importantes reformas en materia fiscal para contener los abusos de senadores y patricios con las clases medias y bajas y había luchado contra el cristianismo más ortodoxo, intentando eliminar el voto de castidad de las jóvenes romanas cristianas, quiso restaurar el imperio de siempre haciendo homenajes y levantando monumentos a los fundadores de Roma, pero sin la grandeza ni la fe de los primeros emperadores.

Ricimero no solo asesinó a Mayoriano, sino que además tuvo que ir eliminando a la oposición, a los magistri militum de la Galia y de Hispania que Mayoriano había nombrado durante su reinado, Egidio y Nepociano, entre otros.

Tras el breve reinado de Severo (que también fue asesinado), Antemio llegó al poder por designación de Ricimer, o Ricimero, y el Senado, y en los cinco años que estuvo al frente del Imperio intentó modernizarlo y dotarlo de una administración ágil y poderosa, puesto que se había formado entre los mejores y estaba puesto en las nuevas formas de dirección del imperio. Aunque le faltaba conocimiento de la estructura política del Imperio, que Ricimer, o Ricimero, dominaba, tenía voluntad para hacer cambios que se le volvieron en contra, pues los bárbaros le iban venciendo en casi todos los frentes que abría. 

Los problemas que Antemio tuvo que afrontar eran los mismos que estaban arruinando Occidente desde hacía décadas: los vándalos, que eran los dueños de África y no paraban de arremeter contra las costas italianas, y los visigodos, que una vez propietarios de Hispania insistían en conquistar toda la Galia, junto con la oposición interna de los partidarios de Mayoriano y, al final, con la oposición del propio Ricimero.

Entre tanto, Antemio, como Mayoriano, se dispuso una expedición por el mar Mediterráneo contra los vándalos con la ayuda de Oriente. Se organizaron dos frentes: el de Occidente comandada por Marcelino y el de Oriente por Flavio Basilisco; la armada occidental de Marcelino tuvo un relativo éxito en el litoral italiano llegando, incluso, a apoderarse de Sicilia, que estaba bajo el control vándalo, aunque Marcelino murió sospechosamente y los mentideros dijeron que fue un homicidio propiciado por Ricimer, o Ricimero; y es que la enemistad entre Marcelino y Ricimero era cada día más patente. La embestida oriental contra el Norte de África capitaneada por Basilisco fue un desastre. Esta derrota obligó al Emperador a firmar un desventajoso armisticio con el rey vándalo Genserico.

Antemio siguió con su plan de defensa, como si nada hubiese pasado en el sur, y entabló combate en el norte con el rey visigodo Eurico que se había proclamado señor de toda la Galia, donde también fue derrotado.

La decepción sufrida en los trances contra vándalos y visigodos minaron la reputación de la que venía precedido Antemio, coyuntura que utilizó Ricimero para desprestigiar y desbancar al Emperador con la esperanza de salvarse él mismo de la derrota (como había hecho previamente con Mayoriano y Severo), e intentó sin más destituir a Antemio, cosa que no logró porque Antemio se había hecho fuerte nombrando en puestos clave a una serie de amigos y una clientela suficiente como para hacer frente al propio Ricimer, o Ricimero.

En primavera de 472, se hizo pública su enemistad y se inició una guerra entre ambos. Ricimero marchó hacia Roma con la ayuda del que nombró su segundo, Flavio Anicio Olibrio, protegido del bárbaro Genserico. Antemio, con sus leales, aguantó el ataque durante un par de meses hasta que finalmente fue destituido, decapitado y su cabeza entregada a Ricimero el 12 de Julio de 472.

Pero todos las intrigas, conspiraciones, mentiras y tejemanejes de Ricimer, o Ricimero no sirvieron para nada, mors omnia aequat, murió el 18 de agosto de ese mismo año. El imperio ya estaba en tal decadencia que no aguantó más que dos años con emperadorcillos que no estaban a la altura y que lo único que hacían era favorecer a los suyos (Glicerio, Nepote y finalmente Rómulo Augústulo).

Y yo me pregunto ¿mereció la pena tanta sangre y tanta conspiración? Sin una idea trascendente no es posible mantener el poder, y si se mantiene el tiempo te devuelve a tu sitio, porque el poder, cuando no viene acompañado de grandeza, termina corrompiendo a cualquiera.

DM
Sit tibi terra levis

miércoles, 8 de marzo de 2017

Ley de Género Totalitaria Popular (LGTP)



Cristina Cifuentes, la Presidente de la Comunidad de Madrid, nos presenta una Ley de Género que sacraliza una ideología determinada, y la convierte en ideología oficial del Estado, cosa que es contraria a derecho porque el Estado es aconfesional de acuerdo con la Constitución, que proclama, en el Artículo 16:

  1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
  2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
  3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
Sin embargo la Ley de Cristina Cifuentes dice: 
"La definición del sexo-género de una persona va mucho más allá de la apreciación visual de sus órganos genitales externos en el momento del nacimiento" (Preámbulo)
Y eso es una ideología determinada que no coincide con la opinión de la mayoría ni con la realidad, es más, la Ley pretende imponerla y desarrolla una serie de medidas de propaganda de la ideología en cuestión.

La realidad, sin teorías, es que la definición del sexo-género es dada por la genética, los órganos sexuales, el cerebro y -consecuentemente- por el rol social, en escalones sucesivos que pueden fallar dando lugar a trastornos y disfuncionalidades perfectamente estudiadas y descritas por la literatura especializada. 

Afirmar que la instalación sexuada de la persona humana, constitutiva de la misma, es cuestión de elección y no de naturaleza es como decir que las personas no tienen dos manos o dos pies, dado que algunos nacen sin extremidades. Si alguien defendiese algo así me parecería una tontería, pero tendría todo el derecho a decirlo. Pero que una Ley pretenda decir cómo es la realidad humana es un ataque a la libertad incompatible con la democracia, porque las leyes en un sistema democrático y plural no están para imponer una única forma de ver la realidad. 

Una ley puede (y debe) luchar contra la discriminación de las personas, pero no puede entrar en el derecho a que yo, que no discrimino a nadie, tenga que pensar que es lo mismo ser transexual que una persona normal. No es lo mismo ni lo será. Tampoco es propio de la democracia imponer todo un sistema de propaganda en todos los niveles (ocio, cultura, tercera edad, colegios, universidades, cooperación, etc.), convirtiendo la ideología en una confesión estatal a la que hay que ser sumiso o proscrito. Y menos prever sanciones para quien se niegue o impida que el Estado entre en espacios que debería respetar, tales como la familia o el ideario de la escuela pública o privada (que elige la familia). 

La legislación está para preservar derechos y obligar al cumplimiento de deberes, la legislación en un estado democrático no puede proclamar el Dogma de la Inmaculada, ni sancionar sobre la verdad de las leyes de Plank. Si esto hiciese el Estado dejaría de ser democrático pasando a ser totalitario, y en esta ley hay dogmas y hay presiones a la comunidad científica para que dejen de considerar una enfermedad la transexualidad (aunque luego proclamen en el Título II de la LGTP el derecho a ser atendidos por la sanidad pública ¿pero no quedamos en que no es una enfermedad? ¿Qué necesidad hay entonces de médico?).

Yo pienso que un psiquiatra, tras años de estudio, puede opinar que la homosexualidad es una enfermedad, y también pienso que otro puede opinar lo contrario. Ambos tendrán que presentar datos y debatir, así de fácil. Así se dialoga y se avanza. Una teoría no denigra, no incita al odio, no es contrario a derecho, es simplemente una teoría, que está ahí para ser criticada, no para encarcelar, multar o vejar al pensador. Si la transexualidad es o no una enfermedad no afecta al transexual, no debe producir rechazo ni discriminación ¿o discriminamos a los enfermos? Es simplemente una realidad personal que puede ser tratada y por tanto produce una mejor autopercepción del paciente y una posible mejor adaptación. Nada tiene que ver con el que no es transexual. 

Puede ser un trastorno momentáneo o crónico (que alguien piense que lo es y no serlo en realidad, especialmente en niños y en púberes) que podría reconducirse si no hubiese una Ley que impida al profesional planteárselo, En todo caso no se discrimina a los enfermos, o no debe discriminarse. La orientación sexual puede ser aceptada y vivida con normalidad, al igual que la diabetes puede ser vivida con normalidad, pero eso no hace que el diabético esté sano. 

Si una persona estudia las religiones y cree descubrir que Dios no existe, está en su derecho. Pero si a continuación entra con violencia en una Iglesia o ataca a los sentimientos religiosos de las personas disfrazado de mujer y con iconografía cristiana; está cometiendo un delito que debería ser sancionado. Para evitarlo no hay que hacer una Ley contra el ateísmo. Como es lógico nos opondríamos a una ley que prohibiese los estudios sobre el ateísmo, o tildase de enfermos ("teofobos") a los ateos y más todavía si en ella se diseñase una batería de medidas de propagación de la fe. Diríamos entonces que el Estado es confesional.

La Ley Cifuentes es confesional, es el culmen de años de trabajo de una ideología que es totalitaria y abarca todos los ámbitos de la vida: la ciencia, la política y las relaciones sociales. Durante años todas las universidades occidentales han tenido su departamento, cátedra o grado de "Gender Studies" que pretenden -entre otras- dos grandes cambios:

1. La transmutación de los valores

La transmutación de la sexualidad, que viene a ser algo así como dar la vuelta a todos nuestros conceptos morales sobre el sexo. La transmutación consiste en afirmar lo contrario de lo que había: lo normal es lo anormal, los hombres son mujeres, las mujeres son hombres, lo desviado es normal, lo normal es desviado, los enfermos están sanos, los sanos están enfermos, etc. 

Con esta lógica nietzscheana, el enfermo no es el minoritario con identidad sexual conflictiva, es el ser humano que rechaza la equiparación moral entre la conducta correcta humana (monógama y heterosexual) y con el abanico de variantes sexuales que se pueden imaginar, aceptadas unas y otras no, tales como la homosexualidad, la promiscuidad,  la pederastía, el onanismo, la sodomía, el fetichismo, el sadomasoquismo, etc. 

La normalización de conductas anormales es parte del trabajo de la ideología de género en esta línea de transmutación de los valores. De hecho la mayoría de estos trastornos antes mencionados se piensa, generalmente, que son más comunes de lo que en realidad son, y el objetivo es que pasen a ser considerados "normales", frecuentes e incluso deseables y -consecuentemente- se extiende la sospecha de que los normales de que en algún lugar del inconsciente freudiano, albergan estos comportamientos reprimidos.

Digan lo que digan, la familia: un hombre y una mujer, abiertos a la vida y con voluntad de eternidad, es lo correcto, lo que da más felicidad, lo que evita trastornos y enfermedades, crea riqueza y garantiza un correcto desarrollo social. 

2. El triunfo de la voluntad sobre la realidad

Otra herencia de Nietzsche, traída por Shopenhauer, y mezclada recientemente con ideas de Foucault. 

Como todo el mundo sabe una cosa es una cosa, A=A. Y las cosas son lo que son... pues ahora es la voluntad la que decide: si A quiere ser B, es B y como no hay nada por encima de B que permita pensar lo contrario. Cualquier impedimento: la naturaleza, la ley, la tradición, los usos y costumbres, las creencias, los otros... todo debe doblegarse a "la nueva realidad", donde A (ahora) es B. Debemos someternos, ser sumisos a la voluntad de A que -por querer ser B- ya es B. El triunfo de la voluntad lo sanciona la Ley Cifuentes en su Preámbulo (declaración de intenciones) con esta sentencia: 


"Se ha de otorgar soberanía a la voluntad humana sobre cualquier otra consideración física".
Y en el articulado (Art. 3.3.), se otorga el "derecho" "a ser tratado de conformidad a su identidad de género en los ámbitos públicos y privados". Es decir, que si alguien que es hombre decide ser mujer y tú le dices que es un hombre que quiere ser mujer, estás actuando en contra de la Ley, que sanciona que la voluntad va por delante de la realidad. Que una ley me obligue a tratar a la gente de una manera me parece de mal gusto. 

La idea es que ante una realidad-querida todos tenemos que hacer como si fuese realidad-dada, y quien se niegue será considerado primero un atacante, un ser que fomenta el odio. En el caso de la llamada transexualidad, la ciencia efectivamente dice lo contrario, que un hombre es un hombre y una mujer una mujer, pero quien quiera negarlo será proscrito, el problema recae sobre el que niega lo que es real, y no sobre el que afirma que la realidad-deseada sea la realidad-dada.

Nietzsche, lo percibió de forma clara:

“Todo lo que imagine un individuo deberá valer para todos los demás, inaugurando en este punto una nueva y gran tolerancia, por mucho que nos contraríe nuestros gustos”
F. Nietzsche: Así habló Zaratustra

Esto genera un problema, puesto que no solo la transexualidad, sino que cualquier otra actitud personal puede ser sobrepasada. Este mensaje cala profundamente en la mente de la gente, que le dicen al oído: "tú puedes ser lo que quieras"; "llegarás tan lejos como quieras", etc. El sueño y la realidad desdibujan sus fronteras y los otros son enemigos si se empeñan en afirmar la realidad. Una pareja estéril, si quiere, tiene que poder tener hijos (aunque sea alquilando una mujer); las Parejas de Hecho pasan a ser de derecho y de ahí a ser tratadas como si estuviesen casadas.

La voluntad sacralizada en la Ley, llevada a todos los órdenes puede generar un caos importante ¿Y si un español no se siente español? ¿No estaríamos haciéndole una ofensa si nos empeñamos en decir que es español? ¿Y si una persona se cree pájaro? Evidentemente es el poder el que debe poner los límites a los deseos, como luego veremos. 

Pero decía que en la transexualidad hay un error de base científico, la ciencia dice que no, que un hombre es un hombre y una mujer una mujer. En el desarrollo humano hay tres niveles que se van sumando uno a otro:

  • En el nivel genético, donde es incontestable que los hombres y las mujeres tienen cromosomas distintos: xx, xy. Esto es innegable y se da en otras especies. 
  • En el plano corporal, donde el sexo de los xx y xy genera un cuerpo masculino o femenino. En este proceso es cierto que hay errores, que la medicina, los afeites y las ropas han intentado siempre solucionar. Es decir, la mujer barbuda, el hombre con pechos, el hombre que no tiene desarrollado el pene o los síndromes cercanos al hermafroditismo, que existen y son un porcentaje ínfimo de la población. La mujer barbuda, o sin pechos, se afeita o se opera, el hombre con un pene ridículo hace lo que puede. La naturaleza no es matemática, a veces genera seres raros, extraños, que debemos comprender, mejorar y cuidar. Llamamos, en ciencia, raro, lo que no es común, lo que no pasa casi nunca y además llamamos raro y catalogamos como enfermedad lo que además de ser escaso es un problema para el desarrollo de la persona. Por ejemplo, la transexualidad es uno de los trastornos de la identidad sexual que recoge el manual de la Asociación Psiquiátrica Americana que se da en uno de cada 50.000 personas, exactamente el número que se utiliza para considerarlo una enfermedad rara.
  • En el tercer nivel un cuerpo masculino se socializa como varón y el femenino como mujer. Es decir, color azul, pelo corto, pantalones y balones. Si sus cromosomas son xy y tiene caracteres femeninos se les viste de rosa, se deja el pelo largo y se le adorna con pendientes y lazos.
Esto es lo que dice la ciencia. No hay, para la ciencia y para ninguna religión almas masculinas o femeninas. Es ridícula la expresión de "un alma femenina atrapada en un cuerpo masculino", lo que sí hay es una transcripción errónea de la genética que genera cerebros sexuados hacia el otro sexo y órganos sexuales deformes. No puede haber ninguna normalidad en esto, ni puede ser, como dice Cifuentes "una más de las manifestaciones de la diversidad sexual del ser humano". La diversidad, como su propio nombre indica, es la doble instalación sexuada: como hombre o como mujer.

Esta es la realidad, pese a que algunos extremistas de género proponen que esto todo es una construcción social aunque todos los experimentos que se han hecho dicen que esto no es real, que el sexo está arraigado en la naturaleza y no en la naturaleza social. De vez en cuando algún investigador de segunda de una universidad de tercera lanza la idea de que se prohiba el fútbol en los colegios o que se les den muñecas a los niños, para que no haya tantas diferencias, y algún Consejero de Educación o Director de colegio lo pone en práctica y el experimento solo genera frustración entre niños y niñas.

Si la sexualidad fuese una construcción social, entonces la voluntad puede cambiarla, es algo por lo tanto que pertenece a la ética, que pretende, con la voluntad, mejorar la realidad en la que vivimos, porque la justicia quiere cambiar la realidad para hacerla más humana. Si todo, absolutamente todo, es una construcción humana y que por lo tanto es la voluntad la que decide qué es cada cosa, tenemos la puerta abierta a la reconceptualización del mundo. Pero si llega una ley y sanciona esto en una dirección solo y en un ámbito solo entramos en una nueva dictadura. Porque el problema que se planteó ya después de Kant era precisamente este: si es la voluntad del sujeto el único legislador ¿qué voluntad se impone? ¿la mía?, ¿la de la mayoría?, ¿la de los poderosos?, ¿la de los pueblos?, ¿la de "la gente"?, ¿la de La Tele? ¿la del colectivo LGTB? ¿La de la LGTP?

En todo caso la ideología de género-Cifuentes proclama que la voluntad del individuo, respaldada por el Poder es la que es el criterio de realidad. Así yo no puedo ser pingüino porque el Estado todopoderoso no me ampara, pero puedo ser mujer, o puedo casarme con un hombre porque el Estado todopoderoso me da el visto bueno para ello. Y como el Estado es todopoderoso, el Estado decide lo que se puede ser. 

Pero hemos dado un paso más, estamos en la ética social. Ya no se trata de que cada uno sea lo que quiere ser, ahora se trata de que todos debemos aceptarlo. Este paso es crucial, porque el debemos aquí no significa que sea bueno para nuestra felicidad, sino que es bueno para el Estado todopoderoso (el pecado es ofensa a Dios, además de que te haga daño) que asume la voluntad del transexual como suya y la sagrada voluntad no admite ofensas.

La pregunta, claro está es ¿quién le ha dado al Estado la potestad de crear y defender una ética social que ataca el principio básico de libertad de pensamiento? El Estado normal, no el totalitario, puede permitir o prohibir que la gente se cambie de sexo, o que tengan relaciones con personas del mismo sexo, animales, menores o lo que quieran, pero en democracia nadie le ha dado al Estado la potestad de crear una ética social que doblegue la voluntad y el pensamiento de aquellos que no lo ven bien.

En este intento de resistir a la voluntad de los poderosos quedan pequeños grupos de resistencia: la Iglesia, que por tener la visión en la salvación de las almas, que no es de este mundo, se somete mal al poder; la escuela, que es el lugar donde se educa a las nuevas generaciones de acuerdo a las convicciones morales de las familias; los científicos, que en busca de la verdad no se doblegan fácilmente a las presiones del poder. 

A todos les da la ley y les amenaza con graves daños si osan oponerse, pero a los científicos les atacan especialmente pidiéndoles que dejen a un lado la verdad y se dobleguen a lo que manda la política, y en especial el Nuevo Orden Mundial de la ONU, es decir que dejen de tratar como enfermedad lo que realmente es enfermedad: los trastornos de los transexuales y, de paso, pasar el síndrome a los que nos oponemos a hacer normal.

Así, la Ley Cifuentes sanciona contra la ciencia que:

Durante cerca de setenta años la transexualidad ha figurado como enfermedad en los principales manuales de diagnóstico y en las principales clasificaciones de enfermedades como la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-IO) de la Organización Mundial de la Salud o el Manual de diagnóstico de enfermedades psiquiátricas DMS-R de la American Psychiatric Association (APA) bajo los calificativos de "trastorno de la identidad sexual" o "desorden de la identidad de género" cuyo diagnóstico médico asociado era la "disforia de género". (...) Recientemente, la propia APA ha retirado su diagnóstico de trastorno de la identidad de género y son muchas las voces que abogan en los terrenos científicos y sociales por la definitiva despatologización de la transexualidad y por la consideración de la misma como una más de las manifestaciones de la diversidad sexual del ser humano, ya que aunque la APA lo ha retirado como trastorno de la identidad de género sigue permaneciendo en el mismo manual de trastornos con el epígrafe de "disforia de género".

Es decir, el poder político se opone a la ciencia y quiere influir sobre lo que se considera científicamente una enfermedad que hasta ahora se trata, logrando mejorar la vida de los pacientes. Si esto llega a término, que llegará, se prohibirá tratar a un transexual (como ha ocurrido con la homosexualidad), lo que generará sin duda más sufrimiento para las personas con dicha enfermedad. 


En fin, ante esta ley no queda más que la resistencia, el recurso de inconstitucionalidad y su paralización preventiva.

martes, 21 de febrero de 2017

Ahora Madrid roba a "La gente"



EXPEDIENTE: xxx/xxxxxx
FECHA DE LA DENUNCIA: xx/xx/xxx     
LUGAR: M30 XC K 19,06
MATRÍCULA: xxxxx

Don Javier Borrego Gutiérrez, mayor de edad, con domicilio a los efectos en ---- Madrid y con D.N.I. núm. ----, comparece y.

EXPONE

PRIMERO.- Que he sido denunciado por el robot nº 00358552, (por infracción del artículo 76 a LSV/ 40 ORD. MOV), sancionado con multa de 100 euros.
SEGUNDO.- Que el supuesto hecho de la infracción consistía en ir a 7 km/h (¡SIETE!) más de lo permitido (70/77), un 10% de incremento de la velocidad y que en –caso de ser correcta la medición, como afirma Inés Sabanés en la carta que adjunta– la diferencia en cuanto a seguridad y control del vehículo en buenas condiciones climatológicas –como es el caso–, es mínima con esta variación, es imperceptible para el ojo humano y despreciable a efectos físicos. En todo caso nunca un incremento así supondría “gravedad, trascendencia, peligro potencial”, ni genera mayor peligro grave o trascendente para nadie el superar la velocidad en 7 km./h. Tampoco se ponen en riesgo los peatones porque saben muy bien que ahí no hay peatones.
TERCERO.- Que la sanción es desproporcionada, ya que me multan a razón de 14,29 € por kilómetro de más, lo que considero un atropello a mis derechos.

CUARTO.- Que tengo mis sospechas de que la única razón por la que recibo esta multa -junto con los 1000 madrileños más cada día, según el diario El Mundo (31/05/2016)- es la recaudación y que esta forma de lucrarse indebidamente de los ciudadanos ronda lo delictivo, inmoral y que constituye un ataque a la población en general sin precedentes. Además se da el agravante de que los que se lucran con este negocio son políticos que dicen hablar en nombre de “la gente” y no tienen lo que hay que tener para subir los impuestos, si hace falta, o recortar gastos; y que la utilización del tráfico para lucrarse indebida e indiscriminadamente a costa de los ciudadanos es reprobable moralmente.

QUINTO.- Que el incremento leve e imperceptible de velocidad fue necesario para garantizar la seguridad del tráfico, tanto del vehículo propio como del que iba detrás, subsanado en el momento en el que pasó el peligro, y que por tanto la sanción no tendría objeto de seguridad vial, solo recaudatoria.

Por todo ello

SOLICITA se admita el presente escrito y se declare la anulación de la sanción y motivo de la presente, dejando sin efecto la sanción propuesta.

En Madrid a 19 de febrero de 2017
 
 

Fdo. Javier Borrego Gutiérrez

jueves, 16 de febrero de 2017

El discurso de la unidad


El discurso de la unidad puede esconder el deseo de imponer una sola forma de mirar el mundo. Cuando alguien habla de unidad para llegar al poder casi siempre está diciendo es que quiere acabar con “los otros”.

La unidad es algo que no se predica, de hecho no puede buscarse, solo puede buscarse lo que logra la unidad, esto es, un proyecto común y trascendente. Otra manera es buscando el pasado: puede plantearse que en un tiempo mejor estábamos juntos; hicimos cosas grandes… y entonces plantear el futuro… ¿No recuerdas lo bien que lo pasábamos en el 15M? ¿Recuerdas lo maravilloso que fue el noviazgo? 

Tiene razón Pablo Iglesias (sin que sirva de precedente) en el mantra que repite constantemente cuando le hablan de si está o no a favor de la independencia del País Vasco y Cataluña: “con un gobierno de Podemos no querrían irse”, es decir, si se quieren ir es porque aquí, en España, no hay un proyecto de país, son todos corruptos, etá todo muy mal, etc., etc.

Lo que descubre Pablo Iglesias (o el genio que ideó ese mantra), es que los catalanes y los vascos que hoy quieren independizarse –que no son muchos– no querrían hacerlo si en España las cosas funcionasen bien. Los románticos que son capaces de renunciar a todo por la patria chica son muy pocos; la mayoría queremos vivir en un país que crezca, que tenga una proyección en el mundo y del que podamos sentirnos orgullosos.  

No se puede pedir la unidad para nada, para seguir en la mediocridad o para mandar uno en vez del otro. La unidad se solicita cuando hay que hacer algo, se dice “vamos todos juntos a allá”, “vamos a trabajar en esto”, etc. No tiene sentido juntar a la gente para no hacer nada y cuando eso pasa (quizá un líder carismático pueda hacerlo) esa unidad falsa dura muy poco o nada.

Quienes tenían el discurso de la unidad bien aprendido eran los primeros falangistas, los que vivieron entre el 34 y el 37 del siglo pasado. En su juramento –esto tiene mucho que ver con Podemos–, se decía: “Juro mantener sobre todas la idea de unidad, Unidad entre las tierras de España. Unidad entre las clases de España. Unidad en el hombre y entre los hombres de España”. Se llamaba a la unidad no para estar, sino para cumplir una misión histórica de España: una unidad para crecer juntos y tener una preponderancia en el mundo. No era un discurso vacío, ni se pensaba en llegar al poder para aniquilar a los disidentes, sino para hacerlos participar en una tarea común.

El discurso de la unidad es vacío sin esa tarea. Conozco al menos tres asociaciones que llaman a la unidad cuando una facción quiere imponerse sobre las otras. Y curiosamente se oye el mismo discurso en todas las facciones. Y cumplen: cuando llegan con la unidad, depuran a los otros.

Si no hay algo trascendente que justifique esa unidad es (además de vacío) un discurso falso, puesto que lo único que busca es justamente lo contrario: expulsar del grupo a quienes no se alineen en la facción correcta. Y esto es lo que le ha pasado recientemente a Podemos, ambos bandos, los socialistas y los comunistas, llamaban a la unidad, pero sin hacer referencia a la causa común por la que luchaban. Y cuando se pierde la causa común trascendente solo queda el poder y lo mundano, las luchas internas, las rencillas, las manías y el mobbing.

Si además de vacío y falso el discurso de la unidad se quiere mantener, se convierte en un discurso violento. Es como el desengañado del amor que quiere estar con ella y ella nones; entonces lo que hace es acosarla hasta la saciedad. No es no, que dijo un gran perdedor. Y cuando alguien se empeña en lograr la unidad por deseo de una parte, ignorando a la otra, la cosa termina mal, como parece que puede pasar en Cataluña si se sigue apelando a la unidad sin darles la opción de participar en algún proyecto común ilusionante.


Así que, consejos gratis:
  •     Nunca apele a la unidad por las buenas, la unidad es siempre unidad-para
  •     Nunca se presente a su público sin un discurso de futuro
  •     Si le dicen que no y no tiene nada que ofrecer, nada que ilusione, abandone
  •     Si dirige un país con separatistas ofrezca desde el centro un discurso integrador hacia el futuro
  •     Si dirige un país con separatistas  y no funciona el discurso integrador hacia el futuro, enseñe historia


lunes, 13 de febrero de 2017

¿Nos robarán los robots nuestros trabajos y nuestras parejas?


Con este título Innsite prepara su batalla de ideas el día 14 de febrero, día de San Valentín, un evento de de ideación colaborativa para pensar en común ciento veinte asistentes y ocho expertos. A mi me han invitado como experto en Antropología Filosófica... veremos qué sale de esto, seguro que grandes ideas. 


¿Nos robarán los robots nuestras parejas? ¿Serán una amenaza para nuestros trabajos? O lo que es lo mismo: ¿debemos tener miedo? ¿Aumentarán las desigualdades?



Digo que es lo mismo porque esta claro que lo que más desigualdad genera es la economía y el amor. Y la desigualdad genera frustración y miedo.



Yo diría que la mayoría de los humanos temen al cambio, y de hecho siempre se ha pronosticado que los cambios sociales y tecnológicos iban a producir daños irreparables. Desde las profecías de Malthus o Marx hasta los miedos generalizados a los microondas, a las radiaciones de los móviles o a los conservantes, cuando la realidad es que nuestra ciencia cada día nos hace vivir más y mejor y las crisis generan con el tiempo mejores condiciones de vida.  



El miedo a la pobreza y al desamor es una constante en la naturaleza humana, quizá sea un miedo fundado (nunca nos quieren ni somos tan ricos como queremos), pero ese miedo nos impide disfrutar del momento presente y de los cambios que se avecinan, la sobrepoblación, la entrada de las mujeres al mundo laboral, la amenaza de guerra nuclear, etc., etc., nos han dado miedo en el pasado y lo hemos podido superar, siempre con éxito.



En este caso los robots nos dan miedo por otra razón. Hay algo en la forma humana sin alma que da miedo, porque el ser humano está diseñado para reconocerse, y este reconocimiento lo hacemos por la forma, por la estética. De ahí que la literatura de terror idee formas humanas deshumanizadas que ya dan miedo de por sí: Frankenstein, vampiros, fantasmas, zombies y alienígenas parecen humanos y no lo son y de ahí su fuerza dramática incardinada en nuestra antropología.


Los robots son una amenaza doble. Por un lado son tecnología y ésta siempre tiene la posibilidad de usarse para el mal (ejércitos de robots, robots sexuales, robots indiscernibles de los humanos) y por otro, son antropoides que pueden encarnar una versión mejorada de lo humano. 

También pueden ser una ayuda y convertirse en nuestro sirvientes, tomando el papel que siempre de una forma u otra han tomado los esclavos. En todo caso es imposible comprender hoy día hasta dónde llegarán y sobre todo porque el desarrollo de los robots va acompañado de la sofisticación cada vez mayor de las tecnologías de la información. 


Por otro lado cuando pensamos en robots ayudados por la ciencia ficción, vemos seres 'superiores' sobre los que proyectamos todas nuestras esperanzas y nuestros miedos, de ahí el acertado título centrado en los dos sentimientos que más angustia generan: el amor y el dinero.



Los robots son citius, altius, fortius.... y por tanto asoma nuestro miedo a que éstos nos quiten lo que tenemos. En realidad es un miedo infantil, en nuestro interior tenemos siempre la idea de que hay otros, mejores que nosotros, que nos pueden arrebatar lo que tenemos, quizá nos vengan esos miedos de los hombres de naturaleza, cuando los recursos eran escasos porque la tecnología no daba mucho más que lo que daba la naturaleza de por sí.



En todo caso, desde la filosofía, que es mi campo, la aparición de robots plantea algunos interrogantes que debemos conocer y que afectan a nuestra autopercepción y a nuestra realidad:  


El primer grupo de ideas que vamos a tener que plantear va sobre la pregunta objeto de la antropología ¿Qué es el hombre?, ¿qué es la autoconciencia? En la película Trascendencia (2014, Wally Pfister) deja abierta la pregunta a si una máquina creada por nosotros puede o no tener alma. Curiosamente en un tiempo en el que el materialismo nos hace hacer una mueca cuando hablamos del alma en los humanos, los robots nos plantean de nuevo la existencia de la misma. Alma es autoconsciencia, racionalidad, inteligencia sobre realidad y -por lo tanto- trascendencia. 

¿Por tanto? Sí. La trascendencia no es solo inmortalidad, la trascendencia significa que algo no es de este mundo espaciotemporal. Es trascendente la belleza, la verdad, el bien, la unidad o el amor. 

La percepción de esta realidad hace que seamos trascendentes. Y hay ciertas dudas entre filósofos sobre qué se puede considerar trascendental; por ejemplo, para Hegel, la razón y la voluntad para Nietzsche o Schopenhauer. El mundo para Zubiri o el sujeto para Kant.   

Por buscar un denominador común, o algo que todo el mundo pueda entender, llamamos trascendental a lo que existe con independencia de la materia y la energía, es decir, lo que existe y solo el ser humano puede percibirlo. Sin ánimo de ser muy técnico tenemos que saber que no podemos pensar el mundo sin nosotros, porque nosotros ponemos en el mundo cosas que no estaban "antes", tales como el tiempo, la racionalidad, la organización, la belleza, la verdad o la bondad  (¿o sí estaban? ese es un debate entre realistas e idealistas). 

Ser trascendental significa simplemente no morir (solo muere lo que está en el espacio y el tiempo). Significa que como algo no es de este mundo no puede / quier morir. Por eso se queja Batty, el protagonista de Blade Runner (1982, Ridley Scott)

"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo; como lágrimas en la lluvia…, es hora de morir.”
Se queja, claro porque si realmente ha visto esas cosas que puede tildar de "maravillosas", entonces es un sujeto trascendente y por lo tanto no puede (debe) morir. Pero si -por el contrario- es una máquina, realmente no ve realidad, solo detecta señales que se interpretan en un complejo ordenador a las que se responde inteligentemente con apariencia de trascendencia.

La clave no está en el proceso perceptivo (los animales lo hacen igual) sino en el significado del procesamiento de la información. Un animal, o un robot ve lo que tiene programado en su instinto o en su disco duro. No ve más. No interpreta, no ve lo que a su instinto o a su programa no le interesa. Sin embargo un ser humano ve realidad, es decir, libre, racional, creativamente crea una realidad única en cada percepción. Por eso lo que hace un ser humano en su vida es crear un mundo, una realidad nueva e irrepetible, mientras que un robot, por muy sofisticado que sea, puede ver exactamente lo mismo que otro robot creado con el mismo código. 

Vean la diferencia, sutil, pero trascendental: nosotros creamos un mundo, los animales y los robots, viven en un mundo creado por nosotros. Un etólogo alemán Jakob Johann von Uexküll distingue entre el mundo de los animales, hacia dentro (Innenwelt) y hacia fuera (Umwelt), describiendo los organismos por la interacción entre ambos mundos, pues bien, en los animales el mundo interno coincide casi con el mundo externo, y en los humanos el exterior (Umwelt) es inabarcable.

Un animal, un robot, es solo un sistema de relación entre estos dos mundos, y por eso no puede tener trascendencia: sus interacciones -por decirlo de un modo sencillo- se quedan aquí, en la biosfera o en la tecnosfera (eso de la tecnosfera es algo que hay que desarrollar), mientras que la antroposfera está fuera del espacio y del tiempo, es trascendente.

Por eso la trascendencia no es una simulación, como en el caso de los robots y de los animales domésticos, es  en el hombre una realidad, una realidad constatable por la experiencia, eso sí, como todas las realidades constatables también puede ser simulada, sin que por ello podamos decir que es lo mismo. 

Por ejemplo, el amor se puede simular, y se puede simular muy bien, mejor casi que la realidad, pero la simulación no es el amor. Un artista puede recrear el amor en una obra de teatro y puede crear un diálogo, o un diálogo improvisado, en el que un espectador no pueda haciéndole preguntas, descubrir si se aman o si es una simulación. Un seductor puede simular amor y querer solo aprovecharse de su víctima. Este es el famoso test de Turing, que consiste en una simulación casi perfecta de la inteligencia humana. Unamuno, en una pequeña nivola, Cómo se hace una novela, (y también en Niebla) plantea un diálogo sobre la realidad de los personajes de ficción que los hace indiscernibles de la realidad natural.

El problema del alma por lo tanto no es un problema de simulación, es un problema de realidad, es un principio que nos permite crear la realidad y en ella introducir simulaciones de nuestra propia realidad. 

En la película The host (2013, Andrew Niccol), se plantea la trascendencia por partida doble: seres de otros mundos llegan a colonizar la tierra, pero viaja solo el alma y "colonizan" los planetas entrando en los cuerpos de los humanos. En el fondo captan bien qué es eso del alma: algo que hace ser un yo, con un mundo creado, que responde a patrones éticos, políticos (sociales) y estéticos. La trama se desarrolla cuando una mujer es colonizada pero su alma sobrevive y conviven durante un tiempo dos almas en un cuerpo.

En definitiva, el problema de la autoconciencia simulada de los robots puede engañarnos e incluso puede que queramos ser engañados y tratarlos como humanos para suplir carencias que los humanos tenemos.



La otra línea de pensamiento es la convivencia con robots, si en ellos podemos generar situaciones similares a las relaciones entre seres humanos. En forma de pregunta 


¿Sustituirán los robots a las personas queridas?


Aquí volvemos a los animales de compañía. Nadie podía imaginar hace tan solo 100 años que los animales de compañía iban a tener un estatus familiar casi al mismo nivel que los humanos. Esto de gastarnos dinero, vivir con animales en la misma casa, incluso en la misma cama; llevarlos al peluquero o al veterinario, etc. es algo nuevo, propio de la vida solitaria urbana, que escandalizaría a cualquiera de los habitantes del siglo XIX, aunque debe responder a algo propio de la naturaleza humana, de lo contrario no podría darse - como se da - de manera universal en nuestros días.

La razón no puede ser otra que la naturaleza difusiva del espíritu humano. Precisamente por lo anterior, porque el hombre vive en la realidad y se tiene que hacer su ser en relación con el mundo; el ser humano lo que va haciendo es ir como comiéndose el mundo. De hecho cuando vemos a un hombre sobrado que impone su poder sobre los demás y sobre las cosas decimos que se va a 'comer el mundo'. En realidad todos tenemos que ejercer de una forma u otra poder sobre la realidad que nos rodea. Los más modestos se conforman con influir en su pequeño mundo, creando espacios donde impregnar su ser personal, el hogar, o el escritorio del trabajo, sus amigos cercanos proponiendo criterios éticos y estéticos a los demás. 


El poder no es otra cosa que el deseo del ser humano de ampliar su círculo de expansión e influencia, impregnar el mundo de su manera particular de vivirlo, es decir, impregnar la gente, las cosas, los espacios y los tiempos de uno mismo.


Si nos detenemos en el proceso de crecimiento humano bajo esta óptica proceso de empoderamiento. Inicialmente el poder está mezclado con la madre la única categoría, pero según va creciendo va ocupando su espacio, va siendo res-ponsable, es decir, va sopesando el mundo y aceptándo unas cosas y rechazando otras. Al salir de la infancia los seres humanos pasamos por una etapa pésima que se llama adolescencia, una etapa de crisis que tarda años en superarse. Esta etapa empieza con la afirmación del yo (los preadolescentes pintan su nombre en todos los lados, queriendo afirmar su yo por encima del resto y tienen como una fijación en poner de manifiesto sus gustos, sus apetencias, sus nuevos descubrimientos en la vida. Por eso los adolescentes son tan celosos de su intimidad, su intimidad está en lucha con el mundo y por lo tanto tienen que preservarlo frente a todos los demás. 


Si pensamos en este proceso de empoderamiento con la realidad entenderemos con facilidad que lo que vamos haciendo poco a poco es dejar parte de nuestro ser en los objetos y en las personas cercanas y apropiarnos a la vez de las características de los demás. Por eso lanzamos nuestras características, pensamientos, estados de ánimo, etc. hacia los perros, los ordenadores, los coches y las personas cercanas. 


Toda cosa que pueda aceptar el posesivo (mi coche, mi caballo, mi mujer.. pero también mi Universidad, mi país, mi orgullo) es que de alguna manera tiene mis rasgos y mi ser en ella. 

Una personalidad formada, íntegra, completa, tiene autoconsciencia hasta el punto que conoce perfectamente sus límites y su capacidad de influir y dejarse influir. Por eso el amante verdadero sabe de sobra quién es y quién es su amante, no se funde, no se pierde en la otra persona, sino que ama y a la vez es persona completa. O por ser persona completa es capaz de amar y dejarse amar. 

El amor adolescente (o del inmaduro adulto) no conoce la diferencia y lo que hace es amarse en el otro: solo ama lo que logra convertir en él mismo, no es capaz del amor de donación. Por eso es muy fácil que ante la soledad total que vivimos el ser humano tienda a relacionarse inauténticamente con los demás, sin capacidad para crear relaciones eternas. En este caso, si vemos al otro como un mero medio para satisfacer fines egoístas (que pueden ser prácticos, físicos o psicológicos) ese otro es intercambiable y además debe ser manipulable... ¿Y qué mejor objeto de amor puede ser un perro? Pues sí, un robot, un robot programado para agradar, para satisfacer deseos, para servir... 

De este modo los robots no nos quitarán a nuestras parejas, pero sí serán parejas de quienes son, por falta de naturaleza, incapaces de amar. Si los animales creados a nuestra imagen por medio de la selección genética humana son ahora los depositarios de los secretos, los únicos que comprenden a algunos humanos, los seres más fieles, los que nunca fallan... entonces los robots, creados a imagen de nuestras mejores mascotas, pero con aspecto humano... serán sin duda el juguete preferido dentro de muy poco tiempo. Y estoy hablando solo del aspecto psicológico y emocional, sin entrar en otros terrenos muchísimo más difíciles. 

lunes, 9 de enero de 2017

La odiologías terroristas


Aquí propongo un tema que puede ser interesante para un trabajo de investigación. Se trata de calcular el número del caldo de cultivo del terrorista. para ello, por cercanía he tomado las dos ideologías que han generado más terroristas: el nacionalismo y el islamismo, dejando, por obsoletas el comunismo y el anarquismo, aunque también azotaron bien la Europa del XIX. En realidad son las dos caras de una misma moneda, como veremos.

Las "odiologías" (patento desde ahora el término) son ideologías que promueven el odio y generan terrorismo y estados totalitarios, porque son en su raíz y fundamento ideologías antipersona. Ser antipersona no quiere decir ser misántropo (es decir se puede ser buena persona dentro de un grupo antipersona) solo consiste en no aceptar al otro como es, sino como un ser que solo tiene importancia si es de determinada manera. De este modo se genera una especie de amor universal, similar al cristiano, pero reducido al universo en el que viven: la solidaridad, el amor, la caridad -entonces- se dan solo en el grupo y fuera el odio, la aversión y la discriminación.

El islam


El Islam desde su inicio se dedicó a extorsionar, robar y matar (no necesariamente por este orden) a todo aquél que no se hiciese musulmán. Eso le llevó a una rápida expansión, el ejército islámico creció asimilando a los acomodaticios árabes y demás pueblos de Oriente hasta que se encontró con una oposición armada lo suficientemente fuerte como para frenar la invasión. Y esto no es historia pasada, esto es la raíz del Islam actual, la verdadera esencia.

Que el Islam es una ideología de odio y guerra no es necesario justificarlo. Quien sepa leer que lea lo siguiente y luego vemos cómo encajar esto en una interpretación pacífica:


  • Corán 9: 38-39: ¡Creyentes! ¿Qué os pasa? ¿Por qué, cuando se os dice: "Id a la guerra por la causa de Alá" (...)
  • Corán 9:41: Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil! Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais...
  • Corán 9:86: Creed en Alá y combatid junto a su enviado.
  • Corán 9:123: ¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! Que os encuentren duros! ¡Sabed que Alá está con los que le temen!
  • Corán 17:16: Cuando queremos destruir una ciudad, ordenamos a sus ricos y ellos se entregan en ella a la iniquidad. Entonces, la sentencia contra ella se cumple y la aniquilamos.
  • Corán 8:39: Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen.
  • Corán 8:65: ¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende(*).
  • Corán 9:5: Matad a los asociadores [los cristianos] dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz!
  • Corán 2:193: Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá.
  • Corán 8:12: Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: «Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!»" 
  • Corán 5:33: Retribución de quienes hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra.
  • Corán 5:51: ¡Creyentes! No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío.
(*) Estas estadísticas, dictadas por el Arcángel, no cuadran con las de la Interpol

Si piensan que estas frases están sacadas de contexto, vayan al Corán o lean una biografía de Mahoma. Esto es así. Podría ser de otro modo, pero es así. Si ud. es musulmán y no siente el odio al judío, al cristiano o al americano es mal musulmán, o un musulmán que se acerca a lo cristiano.

El nacionalismo


Por otro lado, el nacionalismo, la otra "odiologia", surge en el siglo XIX para afirmar una raza, una lengua, una cultura o un mero "hecho diferencial" frente a los otros. Los 'Otros' (gentiles, charnegos, maketos, infieles...) son el mal del pueblo o de la raza y y el pueblo está oprimido desde tiempo inmemorial, desean por tanto librarse de su yugo opresor. Los políticos nacionalistas engañan al pueblo haciéndoles creer que sus males lo son por los otros y no por ellos mismos y creen que con la liberación se creará un paraíso en la tierra: un paraíso nazi, vasco, catalán, judío o gallego. 

Con estos presupuestos es lógico que una parte de la población, la más briosa, se dedique a combatir para la liberación, como esa misma parte del pueblo musulmán combate por el nacionalismo mahometano, un nacionalismo del siglo VII basado en el hecho diferencial de la religión y no en la raza o en la lengua (realmente un "avance" para la época).

Y lo mismo, si es usted nacionalista periférico y no siente odio a España, a la Guardia Civil o a la bandera, quizá se le haya pasado ya el virus. 

Pero vayamos a los datos...

Datos

1. En Francia hay 66.000.000 personas, de las cuales 4.710.000 son musulmanes, un 9%
2. Un 4% de la población musulmana ve adecuada la violencia terrorista, es decir, 240.000.
3. El número de islamistas detenidos sospechosos de terrorismo es de 1.190, un 0,02%, es decir,  en Francia para lograr un terrorista se necesitan 1.100 musulmanes. Y solo 240 radicales para lograr un activista.

1. En España hay 40.000.000 de personas, 980.000 musulmanes, un 2,1% de la población
2. Un 4% de la población musulmana ve adecuada la violencia terrorista, es decir, 72.000
3. El número de islamistas radicales detenidos, un 0,06%, en España para lograr un terrorista hacen falta solo 540 musulmanes. O de cada 70 radicales sale un terrorista.


Esto no quiere decir que haya una correlación entre terrorismo e Islam, puesto que hay muchos más datos que me dejo fuera, tales como la pobreza, la falta de educación, la cultura, etc. Pero si quiere decir que hay una relación directa entre odio e islam.

Otro dato significativo es que ocho de cada diez terroristas en el mundo son musulmanes y que en ninguna ideología (porque el islam es una ideología) se ha dado un porcentaje tan alto de terroristas por creyente.

Como Ejercicio comparen estos dos mapas y saquen sus conclusiones:



Sobre el nacionalismo valdría el irlandés, el judío o el español, vamos al español. En España hay 2.189.000 vascos, de los cuales el 46% se declara nacionalista (1.006.940). Hay condenadas 10.000 personas por terrorismo en 40 años (si extrapolamos a los últimos cinco, (que es la horquilla de fechas que manejamos para el terrorismo islamista) tenemos que han sido condenados 250, un 0.02%, es decir, para crear un terrorista necesitan unos 4.000 nacionalistas. 

Vayamos a mi conclusión aproximada y sin garantías de verdad: las ideologías que generan odio al vecino, que alientan la exclusión social tales como el islamismo, el nacionalismo generan cerca de un 4% de partidarios de la violencia y éstos a su vez traen un terrorista por cada 4.800 pacíficos creyentes.




De este modo sería una estupenda investigación hacer estos cálculos en todo el mundo y descubrir si hay una constante en este dato y ver cómo se desvía una sociedad determinada de dicha constante y por qué causas. Conociendo las causas quizá se evite el cultivo de terroristas...

Evidentemente lo que digo aquí va contra el islam, sino contra la ideología que saca terroristas, sea cual sea. Si seguimos el modelo de integración y disgregación de las comunidades musulmanas, como hacen en los países nórdicos, iremos mejor que si les ponemos mezquitas donde se enseña árabe mezclado con antisemitismo, por ejemplo.