jueves, 22 de noviembre de 2012

El tedio

1. Dos fragmentos de la película Vidas contadas (Thirteen Conversations About One Thing), 2002 (debemos agradecer al profesor Orellana la selección)


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2. Y dos gfragmentos de  El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl:

Pero, ¿con qué soñaban los prisioneros? Con pan, pasteles,cigarrillos y baños de agua templada. El no tener satisfechos esos simples deseos les empujaba a buscar en los sueños su cumplimiento. Si estos sueños eran o no beneficiosos ya es otra cuestión; el soñador tenía que despertar de ellos y ponerse en la realidad de la vida en el campo y del terrible contraste entre ésta y sus ilusiones. Nunca olvidaré una noche en la que me despertaron los gemidos de un prisionero amigo, que se agitaba en sueños, obviamente víctima de una horrible pesadilla. Dado que desde siempre me he sentido especialmente dolorido por las personas que padecen pesadillas angustiosas, quise despertar al pobre hombre. Y de pronto retiré la mano que estaba a punto de sacudirle, asustado de lo que iba a hacer. Comprendí en seguida de una forma vivida, que ningún sueño, por horrible que fuera podía ser tan malo como la realidad del campo que nos rodeaba y a la que estaba a punto de devolverle.
(...)
A medida que la vida interior de los prisioneros se hacía más intensa, sentíamos también la belleza del arte y la naturaleza como nunca hasta entonces. Bajo su influencia llegábamos a olvidarnos de nuestras terribles circunstancias. Si alguien hubiera visto nuestros rostros cuando, en el viaje de Auschwitz a un campo de Baviera, contemplamos las montañas de Salzburgo con sus cimas refulgentes al atardecer, asomados por las ventanucas enrejadas del vagón celular, nunca hubiera creído que se trataba de los rostros de hombres sin esperanza de vivir ni de ser libres. A pesar de este hecho —o tal vez en razón del mismo— nos sentíamos trasportados por la belleza de la naturaleza, de la que durante tanto tiempo nos habíamos visto privados. Incluso en el campo, cualquiera de los prisioneros podía atraer la atención del camarada que trabajaba a su lado señalándole una bella puesta de sol resplandeciendo por entre las altas copas de los bosques bávaros (como se ve en la famosa acuarela de Durero), esos mismos bosques donde construíamos un inmenso almacén de municiones oculto a la vista. Una tarde en que nos hallábamos descansando sobre el piso de nuestra barraca, muertos de cansancio, los cuencos de sopa en las manos, uno de los prisioneros entró corriendo para decirnos que saliéramos al patio a contemplar la maravillosa puesta de sol y, de pie, allá fuera, vimos hacia el oeste densos nubarrones y todo el cielo plagado de nubes que continuamente cambiaban de forma y color desde el azul acero al rojo bermellón, mientras que los desolados barracones grisáceos ofrecían un contraste hiriente cuando los charcos del suelo fangoso reflejaban el resplandor del cielo. Y entonces, después de dar unos pasos en silencio, un prisionero le dijo a otro: "¡Qué bello podría ser el mundo!" 
3. Qué hacer (tres cosas):
3.1 Visualice los fragmentos.
3.2 Analice los textos
3.3 Encuentre relaciones entre los dos fragmentos de la película y los dos textos del libro de Frankl.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Calidad



Estamos en un sistema de medición constante de la calidad de las universidades y de los colegios. Tanto medimos (al profesor, a la institución, al programa…) que los sistemas de medida modifican los sistemas medidos, adaptándolos a los estándares.
Asistimos al espectáculo grotesco en el que las agencias creadas para ello y otras instituciones hacen informes que modifican y adaptan la práctica educativa a los requerimientos de calidad que se miden, logrando justo lo contrario de lo esperado: que el resultado de la adaptación de las instituciones a la medida sea precisamente la anticalidad, es decir, la uniformidad.
La única forma de medir la calidad es el estudio del alumnado antes y después de participar en el “proceso” educativo que queremos medir, para comprobar si la universidad, el Instituto o el colegio han cumplido con los fines esperados y explicitados en los documentos fundacionales de las instituciones educativas.
Solo se puede entender la calidad mayor o menor de las instituciones si se logra que los egresados que sean mejores que ellos mismos al comenzar sus estudios. Mejores aquí no significa que sepan decir o hacer más cosas (se les supone). Mejores significa más grandes, más completos y más humanos.
Ser más humano equivale a ser más [lo que hace que al ser humano ser lo que es]. Es más humano, y así es reconocido por todos, el que capta de manera mejor y más rápida la verdad, la belleza y la bondad, que es en última instancia [lo que hace que al ser humano ser lo que es].
Esto no se entienda por ataque a la igualdad: los seres humanos son mejores y peores a la vez que iguales. Iguales en lo trascendente, mejores en lo inmanente. Para que me entiendan todos (en especial mis nuevos amigos futboleros que leen este blog que no sé por qué se ha puesto de moda) digamos que son iguales en lo que les hace ser humanos y mejores o peores en eso mismo, puesto que eso mismo admite grados.
Para aclarar aún más (ahora hay que aclararlo todo) digamos que un ser humano es humano en tanto que es capaz de descubrir la belleza, la verdad y la bondad. Digamos también que los seres humanos que no son capaces de percibir adecuadamente lo bueno, lo bello y lo verdadero del mundo son seres humanos muy dignos, como todos, pero muy recortaditos en sus posibilidades.
Y digamos también que si las instituciones educativas no pueden hacer el milagro de alumbrar del todo al que carece de luces (Quod natura non dat…), pueden, en todo caso acrecentar la luz, mejorarla e incrementarla.
Lo que no es de recibo es que se llame calidad a lo que se hace en el proceso y a nadie le importe el resultado final, como si hubiésemos renunciado ya y de manera definitiva a mejorar lo humano.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Responsabilidad III


Quizá no se me entienda. Por ello voy a hacer un esquema, dividido en dos partes: definiciones y afirmaciones:
 
Definiciones
 
Responsable. (Del lat. responsum, supino de respondĕre, responder).
1. adj. Obligado a responder de algo o por alguien. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.
 
Responsabilidad.
1. f. Cualidad de responsable.
2. f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.
3. f. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
4. f. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
 



Energúmeno, na. (Del lat. energumĕnus, y este del gr. ἐνεργούμενος, poseído).
1. m. y f. Persona poseída del demonio.
2. m. y f. Persona furiosa, alborotada.

 
Masa (según Ortega y Gasset: la masa arrasa todo lo que es diferente, individual, singular, cualificado y seleccionado). Masa es una amorfa suma de individualidades dirigida por un energúmeno.
 
 
Afirmaciones
 
1. Es de irresponsables meterse en un recinto con 20.000 personas. Porque eso te degrada, te quita personalidad, te convierte en masa y te resta humanidad (inteligencia, libertad, etc.).
 
2. No digo que todos y cada uno de los miembros de una masa informe sean masa. Digo que se puede esperar, que da toda la impresión que lo sean. Y lo digo porque estudio esos fenómenos. Y generalizo, en eso consiste la ciencia, en buscar universales... Decimos alegremente que "Los nazis eran unos criminales", "Estos jóvenes son los mejor preparados de la historia", "Los chinos son muy trabajadores", etc. y eso no quiere decir que tengamos que conocer a todos los jóvenes, a todos los chinos, etc.
 
¿Que usted estaba allí y no bebe? ¡Pues olé! Que la mayoría iban "tajados"... (no, no, su hijo no)
 
3. Y por supuesto, siempre he mostrado respeto y compasión con las familias de las niñas fallecidas. Y me parece lamantable que alguien haya pensado que yo pueda pensar otra cosa. Es realmente absurdo tener que explicitar esto, como si fuese una declaración. No creo que deba ahondar en los motivos ni en ninguna aclaración más. 
 
4. Me niego a que se considere "normal" esa forma bárbara de divertirse y que se tome por aberrante el ponerlo de relieve. Me niego a que el vídeo de promoción del evento sea visto como "normal" y a considerar normal ir a un sitio así.
 
5. En el macrobotellón que se preparó en las cercanías no se bebía zumo de naranja, en las barras no se servía limonada y no todos estaban sobrios. 
 
6. Entre los 20.000 asistentes hay unos pocos que no son inocentes.
 
No creo que ninguna de estas OPINIONES se puedan considerar furiosas alborotadas, pero en todo caso no justifican la sarta de insultos, no publicados, que he recibido de anónimos malintencionados.
 
 
 

martes, 6 de noviembre de 2012

Responsabilidad II

Los fenómenos de masas no son nuevos, aquí una alemana emocinada al paso de Mussolini

Me dicen que soy injusto por llamar irresponsables a los 40.000 padres de los 20.000 niñatos maleducados que ocuparon el recinto Madrid Arena. 
Es cierto que es muy difícil educar hoy, que hay que trabajar mucho -y los dos- por eso se delega en el colegio y en la televisión. Lo comprendo. Pero no está bien. Son unos irresponsables porque no pueden responder a la pregunta: ¿por qué ha educado usted a un niño que no puede tomar decisiones por sí mismo? ¿Estaba usted muy ocupado ganando dinero?
Vivimos en un tiempo en que lo anormal quiere hacerse normal. Lo anormal es que vayan 20.000 personas a un espacio reclamados por motivos cacosféricos y que a todo el mundo les parezca normal.
Las personas deben juntarse por motivos elevados, pero no es necesario que lo hagan físicamente. Es del todo anormal refugiarse en una masa para divertirse. Porque las masas producen alienación. Enajenación, pérdida del control. Diluyen el yo personal, anulan la voluntad y la inteligencia. No es una cuestión de juventud o de adultez. Es una cuestión de principios y criterios.
Sólo la ausencia total de criterios éticos y estéticos puede permitir y alentar estas concentraciones. Y son responsables los padres de esta ausencia de criterios en los hijos. Y los hijos, cuando crecen, son también culpables de no autoformarse a pesar de la educación recibida.
Y -por último- no toda la juventud participa de esas concentraciones, son minoría. Y quien quiera sentirse ofendido, que se ofenda. Estas son reflexiones para eso, para pensar.


Responsabilidad III

Responsabilidad I

Esta imagen ilustra la web de S. Aoki ¿No es de mal gusto?
Madrid Arena: 20.000 energúmenos se juntaron para pasárselo "bien" bailando, bebiendo y drogándose. Quizá algunos no, pero la mayoría sí. Todos se convirtieron en una masa de maleducados egoístas reclamados por Aoki, con cuatro homicidios como resultado...  

No hay culpables, hay responsables y son los 20.000 en primera instancia y si nos ponemos a buscar responsables fuera los 40.000 padres que no supieron educar el gusto estético y ético de sus hijos.

Porque hay que tener poca capacidad estética para meterse en un espacio cerrado con 20.000 personas, con ese olor incierto resultante del alcohol, el tabaco, las drogas, las colonias y -sobre todo- el sudor.

Hay que tener poca capacidad intelectual para dejarse enajenar por el sonido de una música satánica y moverse al ritmo de los tiempos.

Y hay que tener poca personalidad para dejarse llevar por la masa, aunque sea sólo por unos minutos, guiado por un impresentable como Steve Aoki.

Que unos llevan a otros, que es lo que está de moda, que tienen ansias de novedad... sí, sí, lo que les pasa es que no son capaces de valorar las cosas buenas de la vida. Y que no les queda más remedio que juntarse en una masa informe de jóvenes ricos y pobres, tontos y listos, obreros y universitarios... masa de desarrapados irresponsables. Alcoholizados, a las órdenes de elementales ejemplares de la humanidad que hacen de guardias de seguridad en estos eventos.

Y ahora que ha habido una catástrofe... toca asumir la propia responsabilidad.

Una pena, sí, pero una pena no por los muertos, sino por los 20.000 que siguen pensando que la culpa es de los otros y que ellos hacían bien al estar allí. Sudando, bebiendo y bailando.


Responsabilidad II
Responsabilidad III