lunes, 28 de abril de 2014

¿Mayoriano fue asesinado por Rícimer o murió de disentería?


Está claro que cuando Rícimer, o Ricimero, vio que Mayoriano no le servía hizo una maniobra estratégica que consistía en enviarle a una batalla decisiva que daría, en caso de ganarse, el poder absoluto y el la "unidad" deseada del Imperio. No le bastaba con el poder que tenía, quería además que no menguase. 

Por ponerles en antecedentes, Mayoriano fue aupado al trono imperial por el emperador de Oriente y del poderoso Prefecto del Pretorio, Rícimer, o Ricimero. Hay quien dice que fue Mayoriano el que mantuvo a Ricimero, pero la Historia muestra lo contrario.

Durante su breve reinado, Mayoriano se dedicó de lleno a restaurar el antiguo gobierno imperial, el imperio de siempre, que era el que había conocido, aunque esa restauración no era más que restaurar la decadencia, porque el imperio que añoraba Mayoriano era ya una caricatura del verdadero imperio. Intentó en vano recuperar los territorios perdidos en manos de los bárbaros, que ya ocupaban casi todo el imperio occidental, penetró primero en la Galia, tomando Arlés y obligando al rey de los visigodos, Teodorico I, a firmar un tratado de paz. Lo mismo que hizo con los suevos y burgundios. Debido al creciente poderío y a las innumerables incursiones y racias destructivas de los vándalos, Mayoriano, por indicación de Rícimer, o Ricimero, se desplazó personalmente a Valencia, en la Hispania, donde preparó una flota para atacar a los vándalos y lograr así un golpe de efecto que le diese poder y tranquilidad por muchos años. Corría el año 458 cuando esto sucedía.  

Mayoriano decidió atacar por mar al vándalo, pero la flota fue totalmente destruida cerca de la costa de Valencia, lo cual representó para Mayoriano su final como emperador. De regreso a Roma, fue obligado a abdicar y murió asesinado, pero otros dicen que murió de disentería, cinco días más tarde. 

Lo que nadie parece dudar es que fue el presunto autor del presunto envenenamiento el auténtico dueño del Imperio romano occidental, Rícimer, o Ricimero, que tras estos sucesos mostró su verdadera cara.

El resultado de esta triste historia no es otro que la desaparición completa del Imperio Romano, pues cuando el proceso de decadencia es avanzado solo es posible la regeneración con ideas trascendentes que salven las cosas materiales. 

Táctica y estrategia no valen de nada cuando falta el espíritu y la visión trascendente.


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