lunes, 29 de mayo de 2017

Sobre el Ensayo sobre la tolerancia de John Locke

He leído el Ensayo sobre la tolerancia de Locke, que consiste en un opúsculo de reflexiones sobre si se debe tolerar a los católicos en un Estado como el inglés que tenía su propia religión estatal y que se veía amenazada por el imperio católico español. La tesis principal es que se debe tolerar todo menos lo que puede hacer caer al Estado. 

Locke parte de una idea previa: "Que toda la confianza, toda la fuerza y toda la autoridad que se depositan en el magistrado [el Estado, el gobernante] le son concedidas con el solo propósito de que las use para el bienestar, la preservación y la paz de la sociedad que tiene a su cargo" (Ensayo..., p.23). Como idea de mínimos no está mal, aunque yo pienso que el Estado debe promocionar, mejorar la sociedad y no simplemente ser un conservador de la paz y de la economía (ya, Rajoy no piensa lo mismo).

El origen del gobierno, para Locke, como buen liberal, es proteger a los hombres del fraude y la violencia que entre ellos tendrían naturalmente, por lo que el Estado debe cumplir su misión de pacificador y no debe meterse nunca en cuestiones especulativas -es decir, ideas y culto- ni en las cosas que no afectan al Estado, que no son ni buenas ni malas para la sociedad. 

Ojalá los liberales actuales respetasen esto y nos dejasen en paz con las imposiciones de ideologías que no afectan a la paz pública, tales como la ideología de género, el feminismo, el multiculturalismo, el animalismo, el ecologismo, etc. Pero no, ahora el Estado se mete en todo: en la educación de mis hijos, en mis ideas, en mi forma de hablar, en los contratos privados, en las asociaciones privadas, en las empresas, en las iglesias y hasta en las cofradías. Todo debe ser democrático, igualitario, multicultural, ecológico y políticamente correcto, sin dejar espacio a quienes no pensamos de ese modo ¿Por qué no puedo hacer yo una asociación hereditaria? ¿Por qué no puedo crear un espacio público solo para hombres? (para mujeres sí se puede, oh contradicciones), ¿O solo para españoles? ¿Por qué yo no puedo contratar a quien quiera y como quiera? 

Constantemente se enarbolan derechos de colectivos, seguridad general, salubridad o simplemente ideologías que se han hecho confesionales de un Estado que ha dejado de ser liberal para ser totalitario. 

Locke: plantea la libertad de la siguiente manera: "todo hombre tiene perfecta e incontrolable libertad, de la cual puede hacer uso como le venga en gana, sin seguir las órdenes del magistrado [gobernante, magistrate], o incluso contrariándolas, sin incurrir en culpa o en pecado en absoluto, siempre y cuando lo haga sinceramente y en buena conciencia para con Dios, según su conocimiento y persuasión" (p. 30).

Pero, y tiene que haber un pero, porque si no no sería liberal, no puede aceptar las ideas de la religión Católica porque antes que nada la considera peligrosa para Inglaterra. Si nos fijamos, siguiendo las dos premisas primeras debería tolerarse todo culto... pero todo el que esgrime la tolerancia, todo liberal, guarda dentro de sí un germen de intolerancia. Así distingue ideas perniciosas para el Estado e ideas aceptables

Los liberales posteriores solo incrementarán el número de ideas perniciosas hasta llega a un punto de inflexión, donde las ideas perniciosas son todas y el Estado se convierte entonces en confesional, es decir, afirmando el Estado las ideas que pueden defenderse en público, enseñarse en las escuelas y familias y dejando fuera de la Ley cualquier idea no consagrada en las Constituciones y las leyes inferiores. Así si el Estado liberal proclama la igualdad, por ejemplo, no se queda ahí, sino que hace que cualquier idea contraria a la igualdad sea ilegal y por lo tanto perseguida. 

El propio Locke plantea ya esta persecución en tres niveles de imposición de ideas, que es todo un avance, ya que estamos en 1689 y aún no se había inventado Twitter ni el grupo Prisa:

  1. Prohibir que una opinión se publique y difunda
  2. Forzar a renunciar a una opinión o abjurar de ella
  3. Obligar a profesar y dar asentimiento a la opinión contraria


¿No les suena? ¿No vemos leyes que nos impiden tener una idea determinada? ¿No vemos a políticos, artistas e intelectuales atacados por las redes sociales y los medios de comunicación en busca de su retractación pública? ¿No vemos caza de brujas en busca de que alguien, sospechoso de desafección con alguna idea sacralizada por el Estado, afirme lo contrario de lo que piensa de manera pública y notoria? 

Pero aún así, Locke afirma que hay libre conciencia: quien piense lo contrario a lo que piensa el Estado que lo diga y que pague la multa. "Porque la libertad de conciencia, al ser el gran privilegio del súbdito, lo mismo que el derecho a imponer leyes es el gran privilegio del magistrado, son prerrogativas que deben ser analizadas muy de cerca para que no se extravíe ni al magistrado ni al súbdito en sus justas demandas" (p.35). 

Ya entrando en harina, con un estilo maquiavélico, aconseja sin más que adorar a Dios en una u otra postura y la forma de rezo es indiferente al Estado pero (siempre el pero liberal) "ambas cosas pueden ser una nota distintiva que da a los hombres la oportunidad de numerar sus fuerzas, ser conscientes de su poder, confiar los unos en los otros, y estar prontos a unirse cuando la ocasión se presente. De modo que no se les reprime por ser de tal o cual opinión o por practicar tal o cual culto, sino porque cualquier grupo numeroso de disidentes, sea cual fuere su opinión, es peligroso"(p.41).

Y concluye que a los papistas, es decir, a los católicos hay que reprimirlos hasta donde sea necesario, porque si se les deja crecen y pueden hacer tambalear al Estado, ya que responden a consignas y obediencias extranjeras.

¿Y ese grupo de disidentes no es ahora el islamismo? ¿No ocurre hoy esto mismo con los musulmanes en Europa? ¿No sería lo más liberal del mundo prohibir en nuestras fronteras las asociaciones islámicas? Pues no, hoy, a pesar de que los católicos ya no siguen a ninguna autoridad extranjera, a pesar de que las ideas que propugnan no son contrarias al Estado, Europa sigue persiguiendo a los católicos y celebrando el ramadán.

Recordemos: Cualquier grupo numeroso de disidentes, sea cual fuere su opinión, es peligroso...

1 comentario:

  1. Locke, J. : Ensayo y Carta sobre la tolerancia, Alianza, Madrid 1999

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