Carlos Marx (1818-1883)

1. Introducción


1.1 LA ÉPOCA DE MARX

La filosofía, en sentido amplio, queda estancada tras la muerte del idealismo de Hegel.


La filosofía, por primera vez en la historia, se ve gravemente amenazada por dos corrientes opuestas: el positivismo, y el romanticismo, pero la filosofía, en sentido amplio, siempre entierra a sus enterradores (FROMM), y a sus limitadores (digo yo):


  1. El POSITIVISMO intentará reducir todo saber humano a lo puramente científico, es decir, a lo experimentable, dejando fuera del saber “verdadero” a aquello que no cae bajo este conjunto de cosas.
  2. El ROMANTICISMO, por otro lado, va a dar más importancia a los sentimientos que a la razón, dejando, por tanto, la filosofía fuera de lo importante.


Siguiendo la línea positivista tenemos el evolucionismo como una de las teorías que dominan el siglo. El EVOLUCIONISMO es la teoría que niega la existencia de agentes externos en la formación de las especies, se opone al fijismo (o fixismo), que afirma la existencia del mismo número y forma de especies en el mundo natural. Por extensión es toda teoría que afirma que algo va hacia la complejidad sin poderlo remediar y a ciegas.


Junto al positivismo y al evolucionismo, tenemos otra corriente importante para la comprensión de Marx: el DETERMINISMO: en un mundo en el que sólo lo experimentable tiene sentido y donde todo surge de acuerdo a ciertas leyes positivas habrá que entender que la libertad no existe, es decir, que en el mundo nada hay que sea espontáneo y que el azar no es más que un desconocimiento de las leyes ocultas que rigen el universo.


Por otro lado, el siglo XIX se caracteriza por el ASUNTO SOCIAL. Las sociedades industriales se han ido formando de la mano de la ciencia y a nadie se le escapa una mirada esperanzadora hacia la ciencia y la técnica. Pero junto con esta esperanza se vive un presente ciertamente desconsolador: masas de obreros viven en las peores condiciones imaginables (hasta entonces) para el ser humano: ni en los peores tiempos de la esclavitud se vio tal desprecio hacia la vida humana y hacia su dignidad.


Surgen, como respuesta, las revoluciones sociales intentando por medios violentos acabar con todas estas injusticias en el reparto de los beneficios de la industria.

[Desde el siglo XVI, en el que la ciencia y la filosofía se revolucionan habrá, siglo a siglo, revoluciones científicas, políticas y sociales que van conformando nuestro mundo presente]


El movimiento obrero será el punto de apoyo de Marx. Marx repensará (o reconducirá) el evolucionismo, el determinismo y el positivismo hacia una solución de los problemas sociales, que no eran otros que los problemas humanos.

1.2 DE HEGEL A MARX, PASANDO POR FEUERBACH 

Hegel había sido el filósofo del siglo. El culminador de la modernidad tras Kant. El pensamiento de Hegel es el idealismo absoluto .

[Muy propio de la filosofía esto de adjetivar las cosas, el idealismo metafísico, empirista, trascendental... y ahora absoluto]


Marx le da la vuelta a Hegel y hace de su pensamiento un MATERIALISMO.


Lo más importante que extrae de Hegel es el concepto de DIALÉCTICA. En el sistema de Hegel (un sistema lógico que como tal aspira a la completud) la dialéctica es lo que da la posibilidad de avanzar al espíritu, a la idea. De la lucha de contrarios tiene que nacer una SÍNTESIS CREADORA.


Marx le da la vuelta, decíamos, a Hegel y entiende que no es la ideal la que se despliega en movimiento dialéctico, sino la materia. Su pensamiento socipolítico será un intento de demostrar que la sociedad se mueve en movimiento dialéctico.


Pero Marx también parte de Feuerbach. Para Feuerbach es el hombre el que está enajenado con la idea de Dios. Como materialista que es, la idea de Dios la considera una segregación de la materia, del pensamiento, del hombre, que se vuelve extraña al hombre (su creador) y, por lo tanto, contraria a él.


Lo que tiene que hacer la filosofía, para Feuerbach, es descubrir los mecanismos que llevan a la diosificación de Dios, es decir, de la religión y acabar con ellos.


Lo que une a los tres filósofos es la necesidad de encontrar una superación contínua a las negatividades, es decir, a los procesos que atacan al hombre en su esencia y naturaleza. Esto es conocido como “enajenación”.


1.3 DIFERENTES VISIONES DEL MARXISMO


Puede decirse que marxismo es un término polisémico cuyo significado puede resumirse en tres acepciones principales:


1 Lo marxiano, es decir, EL PENSAMIENTO DE MARX, que incluye


  • un método,
  • una serie de supuestos (muchos infundados),
  • un conjunto de ideas de muy diversa índole y
  • numerosas reglas de aplicación, tanto teóricas como prácticas.

 2 También, cabe considerar al marxismo como LA OBRA DE MARX Y ENGELS juntos. A esta interpretación suele denominársela materialismo dialéctico.Marx es fruto de su tiempo y el siglo de Marx es el siglo de los REDUCCIONISMO
3 Finalmente, marxismo significa también lo que a partir de la producción de Lenin podría llamarse la "escolástica soviética" y las diversas INTERPRETACIONES que posteriormente se han hecho procedentes de diversas épocas y formadas según distintas tradiciones, temperamentos y circunstancias históricas, como las lecturas de Marx que proliferaron una vez quebrado el marxismo llamado "ortodoxo".
[El primer socialismo de Marx dará dos socialismos prácticos: el nacionalsocialismo en Alemania y el Socialismo Soviético en Rusia, por propaganda después de la Guerra Mundial, se decidió que el nazismo era opuesto al socialismo, pero no fue así. Hitler coincide con el Marx filósofo en el colectivismo, el determinismo, el cientifismo (positivismo), el ateísmo, el darwinismo, etc. y con el Marx político en la necesidad de un periodo de dictadura, en la necesidad de la revolución del proletariado, en la búsqueda del paraíso colectivo para el pueblo trabajador, etc.]

Entre estas lecturas estarían la práctica del marxismo en el pensamiento de Mao, el marxismo soviético, el hispanoamericano, con sus vertientes terroristas y narco terroristas, el marxismo terrorista de europeo (GRAPO, ETA, BRIGADAS ROJAS, etc.), las adaptaciones marxistas de la nueva época: el ecologismo marxista, el socialismo democrático, el movimiento antiglobalización, el feminismo, y los movimientos antiglobalización. Actualmente quedan restos de marxismo en los partidos socialistas europeos y marxismo auténtico en Cuba. Hay también dictaduras de corte marxista en África y Asia. Hay cierta alianza entre marxismo e islam, pero es siempre alianza táctica en lucha contra Occidente.
El marxismo en la Unión Soviética quiso ocupar el  puesto de la religión, así Marx se puede ver como un profeta de la nueva era, de hecho la figura de Marx sufre un proceso de deificación en la izquierda.
[no se ría de esta idea antes de leer a Berdiaeff].
1.4 VIDA Y OBRAS
Marx, judío, nació en Tréveris y estudió Derecho en las universidades de Bonn y Berlín. Se doctoró en Jena con la tesis Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro (1841).
Influenciado por la Izquierda Hegeliana, ya en sus primeros años escribe en el Neue Rheinische Zeitung contra el Estado y las instituciones.
Vivió en París, donde conoció a Proudhon y a Bakunin. Expulsado de París, pasó a Bruselas, donde publicó Miseria de la filosofía (1847). Uniendo su firma a la de Engels, redactó el célebre Manifiesto comunista (1848). En Alemania intervino en los acontecimientos revolucionarios de 1848. Fue procesado por traición y, aunque absuelto, tuvo que emigrar a Londres (ciudad donde murió). Desde allí, fundada ya la Asociación Internacional de Trabajadores (la llamada Primera Internacional), orientó ideológica y políticamente el movimiento obrero mundial.
Otras de sus obras más relevantes son: Manuscritos de economía y filosofía (1844), Tesis sobre Feuerbach (1845), Ideología alemana (1845-46) y El Capital (1867, 1885 y 1894).
2 El pensamiento de Marx.
2.1 MATERIALISMO DIALÉCTICO Y MATERIALISMO HISTÓRICO

2.1.1 Materialismo

Viene de una REDUCCIÓN de cualquier pensamiento metafísico, de eliminar toda explicación trascendente.
Existen materialismos epistemológicos, metafísicos, monistas, mecanicistas, etc. Pero aquí nos interesan dos: el histórico y el dialéctico.

2.1.2 Materialismo dialéctico (Diamat)
 
Según el materialismo dialéctico los fenómenos materiales son procesos articulados de acuerdo a tres leyes:
a. paso de la cantidad a la cualidad

b. de contrarios

c. de negación de la negación




2.1.3 Materialismo histórico (Hismat)
 
Es el método marxiano de interpretar la historia. Todo proceso histórico se basa en distintas procesos dialécticos de movimiento: es decir, en la lucha constante entre la naturaleza y el hombre. Esta lucha general entre el hombre y la naturaleza se deja ver en el estudio de las relaciones de producción.
Las relaciones de producción son el nuevo objeto de esta “ciencia” nueva que pretende inaugurar Marx.
Su método es la búsqueda de los procesos que llevan a los cambios en las condiciones de producción, encuadrándolas en leyes dialécticas. La única forma de interpretación de cualquier realidad pasa por la dialéctica, es decir, por buscar la lucha de los contrarios que generan todo movimiento. 
2.2 NEGACIÓN DE LA FILOSOFÍA
Lo primero que hace Marx con Hegel es cambiar todos los conceptos metafísicos por conceptos económicos o sociales. Su objetivo es alejarse de la filosofía abstracta y entrar en la filosofía práctica.
Reprocha a Hegel dos cosas:
a. Hegel había visto en la lucha entre el señor y el siervo el nacimiento de la autoconciencia de la libertad.

b. La dualidad objeto sujeto (el problema eterno de la filosofía: la adecuación entre el objeto y el sujeto) Hegel la había entendido como una lucha histórica entre el hombre y lo que él fabricaba. La razón iba a solucionar el extrañamiento, la cosificación, que suponía esa lucha continua y, con esta superación, se conseguiría la unidad del sujeto y el objeto, se alcanzaría la verdad y se superaría el proceso de cosificación.

 
Marx entenderá que es imposible que la razón supere esta lucha y encontrará en el proletariado una negatividad que hace imposible todo el sistema hegeliano y, con él, de toda filosofía.
La filosofía será para Marx papel mojado, palabrería vana, mientras exista el proletariado no puede existir la filosofía.
"La filosofía como filosofía" es conceptualizada como una ideología cuya necesidad ha sido histórica, pero que de eliminarse su fundamento real: la miseria social.
A pesar de todo, el marxismo puede ser considerado como una filosofía en sentido tradicional, en cuanto que su crítica contenía los gérmenes de una ontología y de una concepción del mundo que se proponía llevar a cabo una clarificación racional de la conciencia, encerraba una cultura y dilucidaba el lugar que debe ocupar el hombre en el mundo.
Pero es la filosofía marxista una filosofía que anula todas las filosofías, por tanto una antifilosofía.
   
El marxismo es una teoría de la realidad social además de una crítica y alternativa a la economía política clásica (D. Ricardo, Malthus, Adam Smith) y una “ciencia” de la historia.

La crítica y continuación del pensamiento de los economistas clásicos la realiza en función a lo que éstos piensan sobre la no regulación del mercado: dado que existen leyes sociales que rigen la evolución de la sociedad hay que dejar que el propio mercado regule los excesos de producción o de mano de obra.

Marx intentó demostrar el carácter histórico de los modos de producción y de las leyes que rigen su funcionamiento rompiendo con la concepción ahistórica de los economistas clásicos y de sus leyes económicas.

La doctrina económica de Marx puede resumirse en estos rasgos primordiales:

a. Los productos lanzados al mercado tienen un precio, igualando valor a precio[2].

b. Para obtener esos productos se usa el trabajo de los asalariados, trabajo al que se da un precio, convirtiéndose en mercancía.

c. Lo producido por el asalariado tiene un valor superior al salario recibido por el trabajador, y ello aun descontando los costos de producción, distribución, etc. Este plus en cuestión es la plusvalía, que es arrebatada al trabajador por el capitalista.

d. Tanto el progreso técnico como las necesidades de competencia obligan a los capitalistas a formar grandes monopolios, destruyendo este modo las empresas pequeñas y la clase social (pequeña burguesía) poseedora de estas empresas.

e. La destrucción de las clases medias debe llevar a una concentración tal de capital que haga posible, tras una gran crisis, el ascenso del proletariado al poder.




 
2.4 TRABAJO ALIENADO
 

Pero el hombre está ALIENADO en la sociedad capitalista. El trabajo, que en principio debería ser realización del hombre, es causa de su alienación, y esto se da en una cuádruple dimensión:

1. Con respecto al producto de su trabajo: éste no le pertenece puesto que se ha convertido en "capital" de otros.

2. Con respecto a su propia actividad: su trabajo no es suyo, sino de otro.

3. Con respecto a la naturaleza: ésta, en lugar de ser el cuerpo inorgánico del hombre, aparece como propiedad de otro.

4. Con respecto a los otros hombres: a diferencia de los animales, el hombre es capaz de trabajar no sólo para sí, sino también para los otros. Pero en el trabajo alienado se corta toda relación con la naturaleza y con la humanidad: cada uno trabaja para sí mismo y el "otro" aparece, todo lo más, como el ser extraño al que pertenece el trabajo y el producto del mismo.



Marx concluye que la propiedad privada es la consecuencia del trabajo alienado, o también la "realización de la alienación". Por eso considera que sólo el comunismo, entendido como supresión de la propiedad privada permitirá la eliminación de todas las alienaciones y la humanización del hombre. El sentido de "tener" debe desaparecer para que el hombre pueda relacionarse con las cosas "por amor a las cosas", y no simplemente para tenerlas.
El discurso de Marx en este punto se vuelve interesante y actual: el trabajo alienado es un trabajo no creativo, y todo el proceso de cosificación puede entenderse como una pérdida de la humanidad del hombre, es decir, de su capacidad comunicativa y de encuentro. El trabajador se está convirtiendo en cosa porque no puede unirse con su entorno más que como trabajador, no como persona.
El trabajo alienado no tiene en cuenta la capacitación, interés o creatividad del trabajador, sino la mercancía. El obrero cuanto más bienes produce, más pobre deviene. Es decir, la depreciación del mundo humano va de mano de la explotación del mundo objetivo.
El objeto del trabajo es, para Marx, el desarrollo de la naturaleza esencia del individuo. Pero el individuo ahora es un género, es todo el proletariado, y su naturaleza esencial, su capacidad comunicativa y libre, sólo se puede lograr si todos los individuos son libres y creativos. De lo contrario estaríamos ante una negatividad que afectaría a toda la esencia del individuo.
La única solución será la abolición del trabajo en los términos capitalistas y la apropiación del proletariado de los medios de producción y de la plusvalía.
2.5 ABOLICIÓN DEL TRABAJO
Para acabar con la negatividad que da origen a la filosofía de Marx (el proletariado) es necesaria una revolución del proletariado que acabe con estas condiciones de trabajo e impida que en un futuro se puedan producir.
La revolución no sólo es necesaria, sino que es a la vez deseable, pues la negatividad afecta a todas las esferas de la vida y la hace la vida invivible.
La revolución no es más que un proceso de apropiación. El hombre, por fin, se apropia de la naturaleza (género sobre género) solucionando así y poniendo fin al proceso de cosificación o alienación. Se supera, con la apropiación, la dualidad entre las cosas y el hombre.
El proletariado se quedaría solo tras la revolución: las clases serían abolidas (o reducidas a una) a favor de una clase con intereses universales: el proletariado.
El trabajo capitalista, que es productivo y niega el desarrollo libre del hombre, tiene que ser sustituido por un trabajo que no determine la vida entera del hombre y que, además, que esté guiado por las capacidades y la felicidad de los trabajadores.
2.6 IDEOLOGÍA
Marx pertenece a el trío de la sospecha, junto con Freud y Nietzsche. Los tres creen que existen mecanismos ocultos que esconden la verdadera realidad de las cosas.
Al igual que en Nietzsche es el nihilismo negativo el que se esconde y fundamenta la moral y la vida religiosa y cultural y en Freud lo consciente es la punta del iceberg de lo inconsciente, en Marx es la IDEOLOGÍA el proceso por el cual se ocultan los mecanismos de sustento del estado de cosas de la sociedad capitalista.
La ideología es el mecanismo que se usa para mantener a los trabajadores en sus puestos. Se han introducido creencias que no hacen otra cosa que perpetuar la explotación de los trabajadores.
Marx distingue tres tipos de sociedad en función de la ideología, aunque entiende que no son tipos cerrados sino que coexisten en cualquier sociedad resto de los tres tipos:
 
3 REPERCUSIONES.
 

Aunque se hable de marxismo para referirse a las doctrinas de Marx no puede olvidarse que el propio Marx declaró en una ocasión no ser marxista, lo cual significaba la negativa a que su pensamiento fuera considerado dogma y se le encerrara en estrecheces escolásticas. Además, en las diversas fases de su evolución intelectual mantuvo la necesidad de atenerse a las situaciones concretas contra la tentación de forjar puras abstracciones intemporales.

No sólo entre marxistas y no-marxistas, sino entre los mismos marxistas, se discute bajo cuál de estos significados puede ser considerado más propiamente el marxismo. Todos los marxistas se basan, evidentemente, en las teorías de Marx, pero el hecho de que se vean obligados a reivindicar en cada caso la comprensión correcta y la interpretación adecuada de las doctrinas del Marx original demuestra el escaso compromiso dogmático de éste.

3.1 LA ESCUELA DE FRANKFURT
 

Fue en el ámbito judío, de refinado nivel cultural, pero marginado académica y socialmente, donde se produjo la reformulación del marxismo tras Marx, más fecunda de la historia. Unos estudiosos que se agruparon en torno al Instituto de Investigación Social, fundado en Frankfurt en 1930, y a la Revista de Investigación Social, se proponen ampliar el campo teórico tradicional del marxismo, constituyen este medio, administrado institucionalmente por Horkheimer a partir de 1930, y del que formaron parte Th. W. Adorno, H. Marcuse, W. Benjamin, E. Fromm, L. Lowenthal, F. Pollock, Grossmann, F. Borkenau.

Max Horkheimer evolucionó desde un marxismo teórico, confrontado con la imposibilidad de la revolución en su ámbito inmediato, a una crítica cultural en la que el marxismo juega un papel menos definido.

Herbert Marcuse fue un filósofo que alcanzó gran celebridad en los años sesenta. El marxismo es para Marcuse una teoría crítica, y no una ideología. Enfrentándose críticamente con la situación actual de las sociedades capitalistas altamente industrializadas, Marcuse reconoce que las masas trabajadoras de tales sociedades se han integrado en gran parte en la estructura social neocapitalista.

Marcuse intentó conciliar con el marxismo la doctrina de Freud. La organización represiva de la sexualidad y del impulso de destrucción, controladas por el principio de realidad, podría ser desarmada ante el enorme aumento de la productividad económica. El mecanismo de la sociedad industrial, que constantemente produce dominio y destrucción, imposibilita una liberación semejante de los impulsos. El estado de bienestar social origina una paralización del antagonismo entre las clases, de modo que los comportamientos económicos, racionalizados y morales, necesarios para la reproducción del sistema, han gobernado el aparato psíquico y han producido El hombre unidimensional (1964). En este sistema están permitidos la tolerancia y los modos de comportamientos pluralistas públicos y privados, puesto que estabilizan complementariamente el sistema. Las únicas fuerzas admisibles que podrían superar el sistema, los marginados no susceptibles de integración (los discriminados raciales, los psíquicamente lesionados por los mecanismos del sistema, sobre todo intelectuales y artistas), tienen el derecho natural de los oprimidos a no acatar las reglas que de suyo originan la perpetuación del mecanismo de coacción social.

En definitiva, la escuela de Frankfurt descubre que las predicciones de Marx no fueron como él pensaba y que tal vez haya que profundizar más en la realidad en busca de negatividades y de posibles revoluciones o cambios de la estructura.













2.3 MARX Y LOS ECONOMISTAS CLÁSICOS

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