Renato Descartes (1596-1650)

Toda la metafísica moderna, incluido Nietzsche,
se sustenta en la interpretación del ser y de la verdad
introducida por Descartes”
(M. Heidegger)
  1. Punto de Partida
  2. Tª del conocimiento
  3. Metafísica
  4. Antropología


1. PUNTO DE PARTIDA

Descartes es el iniciador de la MODERNIDAD.

1.1. La modernidad

1.1.1. LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA SE DIVIDE EN, AL MENOS, CUATRO ETAPAS.
  • La filosofía ANTIGUA, que va desde los presocráticos, pasando por PLATÓN y ARISTÓTELES, hasta los últimos romanos.
  • La filosofía MEDIEVAL, que engloba a los padres de la Iglesia, a la filosofía árabe y judía de la edad media y a toda la escolástica, culminando en SANTO TOMÁS.
  • Filosofía MODERNA, que es inaugurada por DESCARTES y que abarca hasta la llegada de los “filósofos de la sospecha” (MARX-FREUD-NIETZSCHE).
  • La filosofía ACTUAL que algunos les da por llamarla “postmodernidad” (para dar a entender que la modernidad ha acabado, que estamos en una nueva época, pero que aún no hemos salido del todo de la modernidad en los conceptos fundamentales) y otros, sin mojarse, la llaman “filosofía contemporánea”.

1.1.2. CARACTERÍSTICAS DE LA MODERNIDAD (CAMBIO DE COSMOVISIÓN):



  • Del teocentrismo al ANTROPOCENTRISMO. El hombre, que no era más que una creatura entre tantas se convierte en centro del universo, su mirada la única aceptable, su verdad la más verdadera.
  • De la metafísica del objeto a la METAFÍSICA DEL SUJETO: todo recae en el hombre, en su espíritu; el hombre no viene de visita al mundo, sino que lo abre, le da sentido e –incluso- ley.
  • Del organicismo al MECANICISMO. El modelo para explicar el mundo es la máquina: todo lo que hay se puede expresar como suma de fuerzas.
  • EL LENGUAJE cobra importancia hasta ser, al final de la modernidad, pieza clave de la filosofía (hermenéutica postmoderna y filosofía analítica).
  • La MATEMÁTICA, la lógica y las ciencias metodológicas serán la envidia de los filósofos por su claridad, simplicidad y avances. La filosofía de la modernidad se puede considerar como un intento de lograr una filosofía científica.
  • La filosofía mirará más a la TEORÍA DEL CONOCIMIENTO que a la metafísica. Se da más importancia a cómo conocer que a qué conocer. Pues se da por sentado que el mundo lo pone el hombre.
  • La RAZÓN se hace dueña del saber, desdeñándose cualquier otra forma de conocimiento. Las luchas razón fe se terminan en pro de la razón. La fe queda relegada a los asuntos religiosos (aunque no del todo).
  • Hay dos grandes corrientes: el EMPIRISMO (Berkeley, Locke, Hume) y el RACIONALISMO (Spinoza, Leibniz, Descartes). Como siempre, la distinción entre idealismo y realismo (sólo que esta vez recae la polémica sobre la forma de conocer y no tanto sobre lo que es).
1.2. Apunte biobibliográfico Descartes

Nace en La Haye, en Turena, en 1596. De familia noble. Estudia en el mejor colegio jesuita de Francia (La Flèche), se licencia en “Jurisprudencia” en París y deja los estudios para viajar y ver mundo.[1] Ingresa en el ejercito de Maximiliano de Baviera para participar en la guerra de los Treinta Años. El 10 de noviembre de 1619 «lució para él la luz de una admirable revelación» y descubrió así el cogito. Vuelve a París y se instala en Holanda, donde escribe y publica sus obras más importantes y mantiene sólo contacto con un escogido círculo de amigos y por carta con la princesa Isabel, hija de Maximiliano, y con la reina Cristina de Suecia. Invitado por ésta a Estocolmo, muere allí en 1650.

Las principales obras filosóficas de Descartes son: el Discurso del método (1637); las Meditaciones metafísicas (1641), los Principios de filosofía (1644) y el Tratado de las pasiones (1649) y el tratado póstumo Reglas para la dirección del espíritu (1701).

1.3. Los presupuestos de Descartes

Descartes llega a la filosofía dudando, pero su duda NO ES UNA DUDA REAL, existencial, sino que duda para saber algo. La primera creencia es que para conocer la realidad es necesario suspender el juicio. Tiene pues una serie de CREENCIAS que se esconden tras su duda:
  • Cree que con su razón puede conocer algo, luego…
  • Cree que hay “algo” que no es razón y “algo” que se llama razón.
  • Cree en otro “algo” que llamamos Dios.
  • Cree también que sus intuiciones son fiables, aunque duda de sus percepciones.
  • Cree que en el mundo hay orden y que ese orden es matemático.
  • Cree que la filosofía necesita un método muy parecido al matemático.
Con todas estas creencias DUDA por las siguientes RAZONES:
  • Las DISTINTAS CULTURAS entienden diferentes cosas.
  • La imposibilidad aparente de distinguir entre la VIGILIA y el SUEÑO.
  • Las PERCEPCIONES FALLIDAS.
  • Los errores de la filosofía ESCOLÁSTICA de su tiempo, que por haberse olvidado de la realidad, se dedicaban a luchas dialécticas vanas sobre conceptos analíticos.
  • La posibilidad de que todo sea un gran teatro en el que algún DIOSECILLO o GENIO MALIGNO (no Dios, que nunca podría engañarle) le presentase el mundo tal y como creía que era, y en realidad no fuese así.
Pero la duda es algo que no sería necesaria si tuviésemos percepciones directas de los Universales, es decir, de las abstracciones matemáticas, que son totalmente fiables y totalmente seguras. Es necesario pues partir del mismo método matemático para descubrir la realidad.

De todos modos hay que hacer notar que toda la filosofía de Descartes está basada en el cogito y que éste apareció por una intuición[2] el 10 de noviembre de 1619).
2. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO





2.1. “Cogito ergo sum”

Descartes se plantea pensar que todo es falso, pero algo no puede serlo mientras se lo plantea: su propia existencia. Y hace de su proposición “PIENSO, LUEGO SOY” el primer principio de la nueva filosofía que buscaba.

Parte pues de una duda y rápidamente se adentra en una verdad absolutamente cierta.

2.1.1. CARACTERÍSTICAS DEL COGITO

Intuición. No es una deducción, aunque aparezca en forma de deducción (A----)B), pues en la misma raíz del pensar está el existir. No es que piense y luego (ni lógica ni temporalmente) sea. Por INTUICIÓN entiende Descartes “el concepto de la mente pura y atenta, tan fácil y tan distinto, que de aquello que entendemos no queda duda alguna”[3]. Como ejemplo aduce la intuición de la propia existencia, de la conciencia, que el triángulo está terminado por tres lados, etc. (Hoy llamaríamos a esta intuición cartesiana intuición de esencia).

A la vieja cuestión del criterio de verdad ofrece Descartes, como respuesta, su PERCEPCIÓN CLARA Y DISTINTA. Descartes nos define lo que entiende por percepción clara y distinta.
“Llamo claro a aquel conocimiento que está presente y manifiesto a un espíritu atento... y a aquel que siendo claro, es de tal manera preciso y diferente de todos los demás, que no comprende en sí sino aquello que manifiestamente aparece a aquel que lo considera como conveniente”.
La verdad ya no tiene que ver con la cosa. La verdad tiene que ver con el tipo de percepción que tiene una mente determinada. Pero en Descartes sigue quedando algún resto medieval: detrás de la percepción clara y distinta sigue estando la idea clara y distinta que debe corresponder con la percepción, es decir, hay algo todavía en las cosas que hacen que nuestros juicios sean verdaderos o falsos.

El cogito también nos da idea del carácter matematicogeométrico del sistema cartesiano: el cogito es simple, algo primero, un absoluto. Un ABSOLUTO es “cuanto contiene en sí una naturaleza pura y simple “. Es un PUNTO DE PARTIDA hacia el “edificio del saber”. Cualquier proposición compleja puede reducirse a absolutos en la tarea del análisis hasta llegar a verdades como el cogito.

Con el cogito se logra una escisión grave que durará toda la modernidad: el yo se separa del cuerpo (ya lo había dejado esbozado santo Tomás) y se produce la primera esquizofrenia moderna. No somos dos, nuestro cuerpo no es algo distinto a nosotros, somos espíritus corpóreos.

El cógito también nos mete en otro laberinto moderno perjudicial para la salud humana: el solipsismo. La percepción del otro para Descartes es una deducción tardía, cuando en realidad yo no soy sin un tú que diga mi nombre. No existe el yo cartesiano, aislado en un mundo matemático, existe un yo que desde que nace está pidiendo un tú.

En esto consiste el método cartesiano y el método de la matemática: en reducir construcciones complejas a simples y en partir DE LO SIMPLE HACIA LO COMPLEJO, y este fue también el resultado del cogito: su invención de la geometría analítica.

El cogito es el punto de partida del método, que consiste en:
  1. No aceptar nada como verdadero que no sea EVIDENTE.
  2. Dividir las dificultades en partes, o sea, ANALIZAR.
  3. Conducir el pensamiento hacia los objetos complejos: SINTETIZAR
  4. ENUMERACIÓN de lo descubierto.
2.1.2. IDEAS

ABSOLUTO era “cuanto contiene en sí una naturaleza pura y simple“, es decir, lo uno, causa, universal, igual, etc. Enfrentado a RELATIVO, que es “lo que tiene la misma naturaleza, o al menos participa de algo de ella, según la cual puede referirse a lo absoluto, y deducirse de él a manera de una serie”. Como por ejemplo dependiente, particular, muchos, etc.
  • Las ideas INNATAS (ideae innatae) son conceptos simples o absolutos, y se les puede conocer por INTUICIÓN (platonismo) ya en la EXPERIENCIA misma (percepción clara y distinta) ya por cierta LUZ INNATA en nosotros (idea clara y distinta). Son innatas las ideas sustancia finita e infinita, y dentro de la finita la idea de sustancia extensa y sustancia pensante. (IDEAS INNATAS: RES COGITANS, RES EXTENSA, RES INFINITA)
  • Las ideas que nosotros nos formamos (ideae a me ipso factae, ideas FACTICIAS) y
  • Las que vienen de fuera (ideae adventiciae, ideas ADVENTICIAS).
  • Evidentemente, el saber cierto y seguro sólo está en las ideas claras y distintas, que son innatas y son absolutos.
2.1.3. INFLUJOS DEL COGITO

La aparición del cogito supone un giro de 180º en la historia de la filosofía, da pié, como hemos dicho, al inicio de una nueva época: la MODERNIDAD, marcando ciertos CARACTERES que hay que recordar:

Es la primera vez que hay un PRIMADO DEL SUJETO FRENTE AL OBJETO[4], de lo interior frente a lo exterior, de la conciencia frente al ser. Da entrada en escena al psicologismo inglés y a toda la filosofía kantiana. El hombre pasa a ser el centro, y su sistema cognitivo y perceptivo se hará objeto de la filosofía.

Pero Descartes sólo es el iniciador, en el fondo de su duda está un realismo más escolástico que moderno.

El YO será estudiado como un punto central en todas las filosofías posteriores. Si antes había que explicar el hombre como un compuesto de cuerpo y alma, ahora el cuerpo pasa a un segundo plano, fundiéndose con las cosas materiales, y el alma queda como algo central y humano. La sobrevaloración del yo será para la filosofía moderna algo común.

Una de las grandes aportaciones del cogito es la importancia que da a la TEORÍA DEL CONOCIMIENTO. Es necesario, antes de filosofar, plantar las bases del pensamiento recto, es decir, investigar sobre cómo se investiga en la ciencia y cómo lo debe hacer la filosofía. Buena prueba de ello está en los sistemas de Hume y Kant.

La idea clara y distinta, la matematización de la ciencia, el método de análisis y síntesis, la preferencia por lo general en detrimento de lo particular y la fe en la razón son las bases del RACIONALISMO moderno que se inaugura con el cogito.
3. METAFÍSICA

3.1. Sustancia finita

La meta final de la mente humana es el conocimiento de la naturaleza de las cosas.
Dice Descartes que “por SUSTANCIA no podemos entender otra cosa que la cosa que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir”. En consecuencia, y, siendo lógicos, podríamos decir que sólo es substancia DIOS, que es naturaleza no creada, y que el mundo de las sustancias finitas son Dios. Pero entraríamos en el panteísmo, por lo que Descartes tiene que frenar esta argumentación y admitir la existencia de substancias finitas: la MENTE y los CUERPOS, que siendo dependientes de Dios no dependen de nada en el mundo.
Descartes supone un paralelismo entre lo pensado y el mundo (de raíz clásica: la adecuación de la mente y la cosa) y hace coincidir sin más preámbulos las tres ideas innatas con las tres sustancias.
Pero, habíamos dicho que las ideas innatas no eran algo fijo en la mente, sino tan sólo una disposición de ésta a captar ciertas cosas por medio del sentido externo o interno. Pues bien, CAPTAMOS LA SUSTANCIA POR SU ACTIVIDAD, y de ahí deducimos la existencia de las dos sustancias, cada una con sus propiedades esenciales (atributos) y accidentales (modos):

  • ATRIBUTOS: Pueden pensarse sin los modos. Propiamente son la misma sustancia. Son, en la res extensa, la extensión espacial; y, en la res cogitans, la conciencia. Coinciden, más o menos, con la sustancia aristotélica.
  • MODOS: No pueden pensarse sin los atributos. Son los estados anímicos, en la res cogitans, que no le afectan para existir (amar, odiar, querer, juzgar…); y en la res extensa la figura, la posición, el movimiento, etc.

En realidad no hay distinción entre modos y atributos, es sólo una distinción de razón, es decir, para el mero análisis de la realidad.

La distinción que hace Descartes entre res extensa y res cogitans nos lleva a estudiar alma y cuerpo como parte de la ciencia del ser:

3.1.1. EL ALMA: LA RES COGITANS

Del cogito mismo se deduce directamente la existencia del alma, pues una cosa que su esencia no es más que PENSAR y no depende de cosa ni lugar alguno para existir es lo que llamamos alma.

La esencia o naturaleza del alma es el pensamiento. El alma ya no es principio de vida, [5] es ahora conciencia INDEPENDIENTE del cuerpo que no cesa su actividad con la muerte de este, sino que se marcha a otro lugar.





En el alma encontramos dos estados:

1. Estados PASIVOS: lo que se nos muestra en las sensaciones y el conocimiento. Pueden surgir del trabajo del alma (representaciones ficticias) o de los movimientos de los “espíritus vitales”[6]. Pueden tener la causa fuera o dentro, pero lo esencial es que a nosotros nos afectan sin que podamos controlarlos.

En el análisis de estos conceptos encuentra Descartes seis PASIONES DEL ALMA que serían la raíz del resto de las pasiones, y son: la admiración, el amor, el odio, el deseo, la alegría y la tristeza.

Las pasiones del alma son buenas por naturaleza, sólo hay que domimarlas, no dejar que se hagan fuertes en exceso y vencerlas con la comprobación con la realidad. Es, claramente, influjo estoico, del que luego hablaremos en la ética.

2. Estados ACTIVOS: las formas de la voluntad. Es decir, los estados del alma en los que racionalmente se guía y es ella la que libremente actúa, es ella agente.

Como hemos dicho antes, la escisión entre alma y cuerpo es una desgracia para el hombre, pero peor aún es llamar al alma res cogitans, y dejarse fuera lo más rico de ella: la voluntad.

La libertad es la que caracterizaría al alma, si la hubiera, pues no existe tal cosa: somos espíritus corpóreos y con nuestro cuerpo, o con cualquier otro análogo, viviremos eternamente. No somos seres separables, ni estamos encerrados en una máquina que nos impulsa a no sé qué males. No. Nuestra corporeidad no está mal.

3.1.2. LOS CUERPOS: LA RES EXTENSA

Por CUERPO entiende Descartes “todo lo que puede ser limitado por alguna figura, que puede ser circunscrito por algún lugar y llenar un espacio, de tal suerte que todo otro cuerpo sea excluido de allí; que puede ser sentido (…) que puede ser movido…” etc. Pero en realidad sólo es lo que podemos captar como idea clara y distinta: la extensión.

Descartes sólo se fija en realidad en las cualidades matemáticas de los cuerpos, y el resto de lo sensible es apartado de su análisis.

Una característica del cuerpo es el movimiento extrínseco. Mientras el alma y los espíritus, pueden moverse libremente todo movimiento corporal es producto de un choque, de un contacto de una materia en movimiento. Esto presupone un espacio lleno. Los cuerpos en movimiento son contornos o límites matemáticos desplazándose unos a otros.

Todos estos límites se configuran en un movimiento perfecto de fuerza cero (hay tanta fuerza de empuje como de resistencia) en un sistema cerrado que funciona como una máquina, como un reloj. Desaparece, pues, con el mecanicismo de Descartes la idea de movimiento teleológico aristotélico.

Los animales, las plantas y el propio cuerpo humano en sus actividades pasivas (en lo que no entra la voluntad a poner “orden”) son resultado de este movimiento universal de la sustancia corpórea. Es decir, los animales son como autómatas muy perfectos, carentes de alma.

¿Quién no se siente tentado a reducir todo a estos cuerpos perfectos, matemáticos, sujetos a leyes invariables, chocando cuan coches de feria en un mundito cerrado? Descartes planta las bases del materialismo moderno, pues no deja lugar en su mundo ni a Dios ni al alma. (¿Qué hacemos con la libertad?) Cuando aceptamos la idea mecanicista y colocamos un alma al mando de la materia, no tiene que extrañarnos que nos eliminen hipótesis que no explican nada. Dios y el alma quedaban tan aislados ene el pensamiento de Descartes que sólo faltaba ejecutar la sentencia.

3.2. Sustancia infinita

3.2.1. Dios es para Descartes substancia infinita, independiente, suma inteligencia, suma potencia, acto infinito al que NO SE PUEDE AÑADIR NINGUNA PERFECCIÓN.

3.2.2. TRES ARGUMENTOS QUE PRUEBAN LA EXISTENCIA DE DIOS.
  • DE LO PERFECTO Y LO IMPERFECTO: cuando queremos pensar lo imperfecto tenemos que pensar lo perfecto, y lo infinito si queremos pensar lo finito. Pero no es una idea que surja por negación, sino que está en mí antes que la misma idea de finitud e imperfección.
  • DEL SER SUMAMENTE PERFECTO. Tenemos en nosotros la idea del ser sumamente perfecto. Tal idea no puede provenir de nosotros (somos imperfectos) ni de nada en absoluto. Porque cada idea que tenemos corresponde a algo que existe fuera de nosotros, tiene una causa exterior a nosotros, y esa causa tiene que tener tanta realidad (formal) como su efecto. Tenemos que llegar aquí a la idea de las ideas para que exista alguna idea en nosotros y esa causa primera sólo puede ser Dios.
  • ARGUMENTO ONTOLÓGICO. La existencia pertenece en esencia a la idea de Dios así como en la esencia del triángulo se encuentra la equivalencia de sus ángulos a dos rectos. Negar a un ser sumamente perfecto la existencia sería negarle una perfección, y entraríamos en una contradicción. Con lo que sólo queda afirmar la existencia del ser sumamente perfecto como una evidencia.
Evidentemente el Dios cartesiano es un dios perfecto en un mundo perfecto que no puede ocuparse personalmente de los hombres. Al igual que el yo es un yo aislado, el hombre es un ser aislado de Dios.
4. ANTROPOLOGÍA

4.1. El problema de la interacción del cuerpo y del alma
Nadie se lleve a engaño: no somos cuerpo y alma. Tú no tines cuerpo, como tienes coche, sino que eres un espíritu corpóreo. Ojo con esta concepción cartesiana del alma y del cuerpo, pues no deja cabida a uno o a otro. La razón: el espíritu no puede comuniar con la materia. Por eso Descartes se volverá loco para unirlos y la filosofía posterior o es materialista o es espiritualista. Hoy hemos descubierto la trampa del lenguaje que nos tendió Descartes y, gracias a ello, vamos superando el cosicalismo cartesiano.

El cuerpo del hombre se comporta como un cuerpo más en mundo, tiene pues todas las características que arriba dijimos para la substancia extensa. El alma no es la que le presta vida al cuerpo, si entendemos por vida el automovimiento. La muerte no es más que la ruptura del órgano principal del cuerpo.

Aún así el cuerpo es movido gracias a la existencia de espíritus animales (vid. n. 6). Los espíritus animales no son más que cuerpos diminutos que se mueven a gran velocidad por la sangre hasta el cerebro, y a través de éstos, se trasmiten las órdenes a los músculos.

Los espíritus animales se mueven por tres causas:
  1. Por la estimulación de algún objeto externo a alguna de nuestros sentidos.
  2. Por movimientos dependientes de la naturaleza de los espíritus animales.
  3. Por movimientos del alma.
El problema que se plantea a Descartes con esta descripción puramente mecanicista es cómo unir alma y cuerpo de forma que sea una unión sustancial, pues es evidente que el cuerpo humano es algo diferente a los demás cuerpos desde el momento en que es la casa del alma.

Llega a una unión por composición en la que el alma ocupa la glándula pienal, (amígdala del cerebro actual), desde la que gobierna y ordena la información que le llega de los espíritus animales.

El problema que se plantea será discutido los siglos posteriores, pues es una inconsistencia del sistema cartesiano: la imposibilidad real de la unión de dos sustancias que, precisamente, son sustancias por el hecho de estar separadas, es decir, de no tener nada de lo que depender.

Las posturas posteriores al problema de la interacción serán: el ocasionalismo (Dios actúa cada vez que hay un movimiento corporal, pues es incomprensible que el espíritu mueva la materia), el materialismo, el psicologismo, etc.

4.2. Ética

La duda metódica será una duda que afecte a todo saber excepto a la moral. Descartes piensa que no debe cambiar su forma de actuar aunque dude de todo, pues la duda sólo es metódica, es decir, es una duda para conocer el mundo, no una duda existencial ni personal.

Plantea que mientras “destruye la casa del saber” para edificarla sobre nuevos cimientos se hará un refugio provisional para vivir mientras no termine de construir su sistema. Esto es la MORAL PROVISIONAL, que consta de:
  1. Obedecer las leyes y seguir las costumbres al uso de su país y de su tiempo.
  2. Ser lo más firme y resuelto en las acciones (aunque no se sepa dónde está uno, piensa, es bueno siempre caminar en una dirección).
  3. Tratar de vencerse siempre a uno mismo, y no intentar cambiar el orden del mundo antes que cambiarse a sí.
  4. Tener el estudio y la dilatación de la razón como ocupación más propia del hombre.
La moral de Descartes está muy influenciada por el ESTOICISMO (2 y 3). Pero es a la vez consecuencia de su racionalismo (4) y del cristianismo que se ve en toda su filosofía.

El estoicismo buscaba una vida feliz a base del control de las pasiones y de la vida. El hombre estoico sabe dominarse.

Descartes, partiendo de este ideal de autodominio pone a la razón como ideal gobernadora de toda acción humana.

JB·01

[1] Y resolviéndome a no buscar más ciencia que la que se pudiera encontrar en mí mismo, o bien en el gran libro del mundo, empleé el resto de mi juventud en viajar, en ver cortes y ejércitos, en frecuentar el trato con gentes de diversos humores y condiciones, en recoger diversas experiencias, en experimentarme y probarme a mí mismo en los encuentros que la fortuna me deparara, y en hacer en todas partes tal reflexión sobre las cosas que se presentaran, que pudiera yo sacar de ello algún provecho... (Discurso del método, I)[2] Digo esto porque “intuición” siempre se identifica con gnosticismo, neoplatonismo, orientalismo, etc. Es decir, con corrientes irracionales que nada tienen que ver con Descartes. Hay una intuición científica que permite ver la realidad de algo de golpe e indubitablemente.[3] O lo que es casi lo mismo: “mentis purae et attentae non dubium conceptum, qui a sola rationis luce nascitur”[4] Con Platón, Aristóteles o Santo Tomás el hombre llegaba a un mundo que tenía que conocer, con Descartes el hombre está antes que el mundo, no sólo lo descubre, sino que existe gracias a él.[5] Alma=ánima=lo animado.[6]Veremos más abajo qué son los espíritus vitales, algo parecido a las descargas nerviosas que trasmiten información del exterior o del interior del cuerpo



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