Tomás de Aquino (1225-1274)

Tomás de Aquino, o Santo Tomás (1225-1274), como se quiera.

1. Punto de Partida
2.El ser
3. El conocimiento
4. El mundo
5. El hombre y la ética
6. Derecho y Estado
7. Notas
8. Enlaces
1. PUNTO DE PARTIDA

Santo Tomás es el máximo exponente de la ESCOLÁSTICA.

1.1. La escolástica
Abarca un período extenso que va desde el Siglo IX al XIV; comprende las siguientes ETAPAS:

  1. Período de formación: del IX al XII.
  2. Período de apogeo: siglos XII y XIII.
  3. Período de crisis y disolución de la escolástica medieval: siglo XIV.
  4. La escolástica renovada: comprende a una serie de pensadores españoles de los Siglos XVI y XVII: Francisco Suárez, Francisco de Vitoria, etc.

1.1.1. CARACTERES DE LA ESCOLÁSTICA.

La escolástica se caracteriza por:

La AMPLITUD de ésta corriente filosófica nos permite incluir en la misma muy distintas líneas de pensamiento.
(La neoescolástica: pensadores de los Siglos XIX y XX, volvieron la vista a todo lo aprovechable de la antigua escolástica principalmente del tomismo).
Son dos las corrientes principales:

  1. Una de inspiración PLATÓNICA[1], con marcada influencia de San Agustín y del pensador musulmán Avicena[2]; fue cultivada principalmente por los miembros de la orden franciscana.
  2. Otra de inspiración ARISTOTÉLICA, con una marcada influencia de Santo Tomás y del musulmán Averroes[3]; fue cultivada principalmente por los dominicos.
  • La escolástica mantiene una aspiración a fundar una filosofía perenne, constituida por un NÚCLEO DE VERDADES fundamentales e inmutables.
  • Interpretación de la FILOSOFÍA como un SABER importante pero AUXILIAR y preparatorio para la teología.
  • Preocupación por ciertos TEMAS DOMINANTES, como son:
  • El problema de los universales.
  • Filosofía y teología.
  • La creación y la eternidad del mundo.
  • La providencia de Dios y la libertad del hombre.
  • El problema de la persona humana.
  • Existencia, naturaleza y atributos de Dios.
  • División y grados del saber.
  • El principio de individuación.
  • Unidad y pluralidad de formas.
1.1.2 LOS PRIMEROS ESCOLÁSTICOS

La etapa de formación de la escolástica constituye un proceso lento en el cual tienen lugar una serie de reflexiones por parte de ciertos pensadores cristianos que, sin pertenecer a la PATRÍSTICA,[4] pertenecen a los primeros siglos de la Edad Media. Éstos pensadores surgen en las abadías, monasterios y escuelas catedralicias.


(Vamos a decir algo de SAN ANSELMO de Canterbury, pues es necesario hablar de él para comprender las vías de Santo Tomás y la interpretación del argumento ontológico que hace Descartes:)
San Anselmo [Aosta (1033), Canterbury (1109)]. Su importancia en la filosofía se debe a su línea filosófica particularmente platónica y a su famoso y discutido argumento ontológico sobre la existencia de Dios.

Su gran preocupación consistía en buscar pruebas RACIONALES y convincentes para demostrar de manera concluyente la existencia de Dios, que a él se le había ofrecido por la revelación. En el Monologium había desarrollado ciertas pruebas de carácter racional a posteriori inspiradas en el pensamiento griego. Pero San Anselmo aspiraba a encontrar una prueba absolutamente concluyente que pudiera convencer a todo el mundo que estuviera fundada en la razón a priori que no fuera necesario recurrir a la experiencia y que se bastara por sí misma.

En la introducción al Proslogium se cuentan las peripecias hasta el hallazgo de dicha prueba. Después de mucho indagar y de muchos esfuerzos inútiles había llegado a la conclusión de que debería abandonar el empeño porque no encontraba la prueba buscada pero fue entonces, cuando ya estaba dispuesto a desistir, cuando surge un destello de luz racional que le hace ver de un solo golpe la prueba definitiva. A desarrollarla dedica el Proslogium.


EL ARGUMENTO ONTOLÓGICO

Creemos ciertamente que tú eres algo mayor que lo cuál nada puede pensarse.

¿Y si por ventura no existiera una tal naturaleza, puesto que el insensato* dijo en su corazón: “no existe Dios”?

Más el propio insensato, cuando oye esto mismo que yo digo: “Algo mayor que lo cuál nada puede pensarse”, entiende lo que oye; y lo que entiende está en su entendimiento, aunque no entienda que aquello exista realmente.

Una cosa es pues, que la cosa esté en el entendimiento, y otra, entender que la cosa existe en la realidad. Pues, cuando el pintor piensa lo que ha de hacer, lo tiene ciertamente en el entendimiento. Pero no entiende que exista en la realidad lo que todavía no hizo. Sin embargo, cuando ya lo pintó, no sólo lo tiene en el entendimiento, sino que también entiende que existe en la realidad, porque ya lo hizo.

El insensato debe convencerse, pues, de que existe, al menos en el entendimiento algo mayor que lo cuál nada puede pensarse, porque cuando oye esto, lo entiende y lo que se entiende existe en el entendimiento y en verdad, aquello mayor que lo cuál nada puede pensarse, no puede existir sólo en el entendimiento, pues, si solamente existiera en el entendimiento puede pensarse algo que exista también en la realidad lo cual es mayor.

Por consiguiente, si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse existe sólo en el entendimiento aquello mayor que lo cual nada puede pensarse es lo mismo que aquello mayor que lo cual puede pensarse algo, pero esto ciertamente no puede ser. Existe, por tanto, fuera de toda duda, algo mayor que lo cual nada puede pensarse, tanto en el entendimiento como en la realidad. Luego Dios existe.)
* El "insensato": el ateo

1.2 Cambio de cosmovisión
Punto de partida. Cambio de cosmovisión: de la filosofía griega a la cristiana. Intento de compaginar el Dios cristiano, conocido por revelación y por conocimiento directo, con la razón griega. La filosofía se convierte en subordinada de la teología. Con la RAZÓN se intenta conocer el dogma mejor, luchar contra las herejías y librar a la religión de errores de concepto.

(Es imposible para nosotros adentrarnos en el mirar griego o medieval. Hay que tener cuidado en no infravalorar a ciertos autores por frases o teorías que no entendemos. Cosmovisión es algo muy complejo, no se refiere a cambios socioculturales, sino a la propia instalación del hombre en el mundo).
La noción de NATURALEZA cambia: la naturaleza griega (cosmos) deja de ser un lugar donde el hombre está a gusto, bien instalado, en su polis, para convertirse en un lugar de paso. El cristianismo verá al hombre como NATURALEZA CAÍDA (Génesis) y como dependiente de Dios para su proyección.

Junto con esa idea de naturaleza caída está la idea de REDENCIÓN y la posibilidad de la beatitud[5] en una vida ultraterrena. El tiempo cambia: de circular a lineal.



Surge la idea de TRASCENDENCIA frente a la inmanencia griega. El hombre puede y debe traspasar este mundo en busca de su lugar natural.

1.2.1 LOS DOS PROBLEMAS PRINCIPALES
1.2.1.1. Las relaciones entre RAZÓN y FE:

Tres posturas:

A. La fe ayuda a la razón y la razón ayuda a la fe[6],

B. la razón es despreciable para la religión o

C. la fe es despreciable para la filosofía.

Santo Tomás (con San Agustín) pensaba que la razón y la fe eran COMPLEMENTARIAS: nada de la teoría de la doble verdad de los averroístas ni del irracionalismo de Tertuliano: hay una sola verdad y dos formas de llegar a ella: (1) por la fe: la verdad está en la Biblia y no queda más que leer, y (2) por la razón: la verdad de la Biblia puede conocerse mejor con la ayuda de la razón, al menos en los preliminares: la existencia de Dios, del alma y de la libertad.

1.2.1.2. El problema de los UNIVERSALES:

Los universales, que en Aristóteles venían a ocupar el puesto de las ideas platónicas, fueron el punto de desencuentro entre los pensadores cristianos.

Los universales se pueden entender (1) como las ideas platónicas, (2) como las esencias de las cosas, (3) como las ideas abstractas o, también, (4) como ciertas clases de entidades.

El universal es aquel concepto que no es individual; que siendo uno vale para muchos; por ejemplo hombre (Pedro, Juan...) y esto plantea una serie de problemas que se refieren a la naturaleza de dichos conceptos y al modo cómo se encuentran en los individuos. Las distintas posturas respecto a la naturaleza de los universales se pueden resumir en dos: el REALISMO[7] y el NOMINALISMO. Y dentro de estas tenemos varias “intensidades”:

· Realismo absoluto: También se llama platonismo, fue defendido por Plotino, San Agustín y en general por todos los movimientos platónicos. Su concepción es Universalia ante rem, o sea que los las universales realidades anteriores a las cosas mismas.

·Realismo exagerado, pero no absoluto: tiene aspectos platónicos y aristotélicos; sostiene que los universales son reales pero se encuentran en las cosas.

·REALISMO MODERADO: es aristotelismo puro. Lo defiende Sto. Tomás. Sostiene que los universales son conceptos generales que representan esencias o naturalezas comunes a muchas cosas. Es Universalia in re, o sea, los universales en las cosas.

·El conceptualismo: término medio entre el realismo y el nominalismo, su principal defensor fue Pedro Abelardo (1079-1142), sostiene que es necesario que exista en las cosas un fundamento que permita legitimar el uso de la misma palabra para diferentes objetos. Dicho fundamento se denomina status o modo de ser de cada cosa. Sólo puede haber ciencia de lo particular, porque lo universal en realidad no existe.

·El nominalismo moderado: entre sus defensores se encuentra Guillermo de Ockham (1300-1349) y la mayoría de los nominalistas del Siglo XIV; para ellos el universal es un término, una palabra más que un concepto, pero es un término que se funda en algo real de forma que el uso de una misma palabra para denotar distintos objetos resulta posible, porque entre dichos objetos se da cómo máximo una relación de semejanza.

·Nominalismo absoluto: (terminismo). Los universales no son más que simples sonidos, meras palabras sin significado alguno. Así cuando decimos hombre, lo único que hacemos es emitir unos sonidos que no significan nada.

1.3 Apunte bio-bibliográfico

Santo Tomás (Roccasecca,1225-Fossanuova,1274) familia noble, aristolelismo mezclado con platonismo desde los 14 años en Nápoles. Estudia con San Alberto Magno y San Buenaventura en París. Magíster en Roma. Lee a Aristóteles, Arquímedes, Proclo y los comentarios a Aristóteles de Alejandro de Afridisia, Simplicio y otros. Luchas dialécticas con el clero, con el averroísmo y con los platónicos de la escuela franciscana.

Escribe comentarios a diferentes obras de Aristóteles y aristotélicos. Obras filosóficas menores sobre diferentes problemas, obras de disputas filosóficas y apologéticas, como la Suma contra gentiles y la gran Suma teológica.

2. El SER

Vamos a dividir la ciencia del ser en dos partes

· El ser del ente, puesto que SANTO TOMÁS ES REALISTA (SER=COSA).

· El ser de Dios, puesto que HAY UN SER QUE ES MÁS SER QUE TODOS LOS SERES (SER=DIOS).

2.1. El ser del ente.

La realidad es algo PRIMITIVO, ANTERIOR, EVIDENTE. La realidad va unida al concepto de ser.

La realidad no es creada por el espíritu, sino que es ENCONTRADA por el hombre en la vida. Las cosas determinan nuestro espíritu, nunca al revés.

Lo que va a estudiar en su metafísica es la REALIDAD TRANSFÍSICA de las abstracciones y de los universales. Siguiendo a Aristóteles, pero influenciado por la cultura platónico-agustiniana, va a centrar el estudio del ser del ente en un mundo que no es ni ideal (el mundo inteligible platónico) ni real (el mundo aristotélico).

En este estudio verá lo ente desde lo transcendente encontrando en el ser distintas PROPIEDADES:

· El ser (del ente, se entiende) es CREADO. Luego es CONTINGENTE[8] Creación significa en Santo Tomás acto libre de un agente causal y no simple emanación. Nuestra experiencia con las cosas nos da algo esencial del ser, pero no el ser propiamente dicho, pues éste se encuentra en Dios.

· El ser PARTICIPA de Dios. Influenciado, claro está, por Platón, el ser del ente participa del ser real, o sea, Dios. La diferencia con Platón es que el ser no está totalmente separado de la idea, sino que sólo si tomamos a las cosas in se esse, es decir, en su propia esencia.

· El ser del ente PARTICIPA, SE MUEVE y ES en Dios. Las cosas llevan en sí la huella de su fundamento, la huella de Dios. No es que sean copias de las ideas de Dios, sino que existiendo guardan el fundamento de su existir en sí mismas. Para descubrir este fundamento último del ser hay que trascenderlo, sin hacer lo que hizo Platón: dejarlo a un lado, sino adentrándose en él para estudiarlo.

· El ser es ANÁLOGO, es decir, no es unívoco ni equívoco. Análogo a Dios, y con esto se salvan dos problemas del cristianismo: el panteísmo, o la identificación del mundo con Dios, y el ateísmo práctico, o la separación total entre la realidad del mundo y del hombre frente a la de Dios. El ser es análogo y esto quiere decir que en algo se parece a su creador.

· El ser tiene una propiedad universalísima que compete al ser en cuanto tal, es el TRANSCENDENTAL. Son notas[9] que se encuentran en todos los seres y que no le añaden nada nuevo, simplemente se descubren si miramos al ser desde un punto de vista particular. Son verum, bonum, pulchrum, unum, res y aliquid. Habíamos dicho que la realidad es una realidad encontrada, pues bien, en el encuentro entre hombre y realidad está ya la nota determinante que hace a una cosa ser tomada como cosa, como verdadera, como bella, como buena, etc.

· Otra cosa que se puede decir del ser es que está sujeto a ciertas CATEGORÍAS. Las categorías son, como en Aristóteles, modos (o géneros) del ser. O, como dirá Sto. Tomás, grados del ser.

· El mundo está jerarquizado. Hay una ESCALA que organiza a todos los seres en función de su grado de perfección. Evidentemente está Platón detrás de esta jerarquización.

Los cuatro principios aristotélicos y la causa ejemplar agustiniana serán también clave para la metafísica de Santo Tomás:

· SUBSTANCIA PRIMERA: la substancia no es ni la forma ni la materia, es la mezcla de ambas. Es una forma de existir (esse) que por su especial manera de independencia se distingue de la total dependencia de los accidentes (esse inesse), que exigen siempre existir en otro.

· SUBSTANCIA SEGUNDA: aquello que se encuentra en muchos individuos, la naturaleza común que coincide con la especie o el género. Santo Tomás la llama esencia o quidditas, quididad.

· HILEMORFISMO. Sigue plenamente a Aristóteles: la cosa es un compuesto de materia y forma. La materia, sea segunda o primera, no es real más que como algo ya informado (no existe la posibilidad de una materia no informada). La materia está limitada y conformada a un determinado ser, y esta limitación es la forma. La forma es la causa de que se dé la substancia como se da en la realidad.

· Los UNIVERSALES, que sólo están en la mente, post rem, sólo se dan en el individuo como algo real, es decir, sólo se dan in re. En las cosas.

. POTENCIA y ACTO: existe un principio dinámico que explica la realidad que no está actualizada. La potencia es entendida como la posibilidad de completarse un ser determinado, es decir, es el bonum del ser, la posibilidad de que un ser llegue a buen fin. Por eso se dice que Dios es puro acto, pues tiene completado su ser, es puro bonum. Al otro lado estaría la pura potencialidad, y en medio toda la gama del ser perfectamente jerarquizado, en función de su bonum.

· Las causas pueden ser intrínsecas y extrínsecas. Las intrínsecas son aquellas que influyen en el ser desde el interior del mismo. Son dos: causa MATERIAL y causa FORMAL. Solamente la materia y la forma son causas de un ser dentro del mismo ser. Las extrínsecas influyen en el ser desde fuera; son tres: EJEMPLAR, EFICIENTE y FINAL.
  • CAUSA EFICIENTE: Santo Tomás cree en la existencia de una causa motriz que explica todo movimiento corporal

    Se entiende por causa todo principio que de alguna manera influye en el ser de otro ser.
    (La causalidad ha sido negada por algunos filósofos principalmente por los empiristas; en cambio otros exageran su valor llegando a defender el determinismo).
    • La CAUSA EJEMPLAR, introducida por Santo Tomás, es el modelo que se toma para hacer una cosa. La causa eficiente es la que produce verdaderamente el ser ésta puede ser a su vez principal e instrumental.
    • La causa FINAL es el destino, es aquello para lo que se hace una cosa.

      (Todavía podemos dividir la causa principal en 1ª y 2ª; la 1ª es aquella que no es producida por otra, la 2ª es producida por otra. Es natural que sólo Dios es causa 1ª y todas las demás son causas 2as).
      2.2. Dios

      Sto. Tomás se pregunta por la NATURALEZA de Dios, o lo que es lo mismo, por su ESENCIA, que también se denomina CONSTITUTIVO FORMAL[10].

      En primer lugar podemos decir que Dios es un ser A SE, es decir, que deberá estar como ser supremo, por encima de todo otro ser.

      Será INCREADO, ETERNO, NECESARIO y PERFECTO y, esencialmente, un ESPÍRITU VIVIENTE.

      Evidentemente Dios es ÚNICO (lo demuestran las pruebas). Su esencia es su ser, por eso el mismo Dios contesta “Yo soy el que soy” (Ex. 3, 14) en las Sagradas Escrituras cuando le preguntan su nombre. Es, pues, la plenitud del ser, el compendio de toda perfección…

      Además Dios es la actualidad de todas las cosas (aristotélismo), a la vez que es la forma de todas las formas (platonismo).

      Para hablar de Dios podemos utilizar tres tipos de caminos: (1) diciendo lo que no es (via negationis) o (2) elevando lo que conocemos a la potencia máxima, pero sin entrar en el panteísmo[11], sabiendo siempre que las criaturas participan de Dios y no son unívocas (via eminentiae).

      Siguiendo la via eminentiae, podemos conocer a Dios por analogía, pues hay algo en el ser supremo que es análogo en el ser creado.

      3. El CONOCIMIENTO
      Hemos visto que el mundo sensible es posible conocerlo gracias a la existencia de los conceptos universales. Además este mundo es evidente, encontrado, anterior, etc. Sólo hay problema en el conocimiento de Dios, que, aunque para Santo Tomás y para todos los cristianos es lo más evidente, para muchos otros no lo es tanto. Hay que demostrar su existencia por medio de argumentos lógicos que ayuden a los ateos a decantarse por el teísmo.

      3.1. Sobre la existencia de Dios plantea tres cuestiones:

      A. Sobre la POSIBILIDAD, Sto. Tomás mantiene que sí es posible demostrar la existencia de Dios, gracias a la razón humana y a la utilización del principio de causalidad.

      B. Sobre la NECESIDAD sostiene que la proposición “Dios existe[12]” es evidente por sí misma en cuanto a sí, pero no es evidente por sí misma y de manera inmediata en cuanto a nosotros.

      Los recursos racionales del hombre son limitados y por lo mismo no podemos alcanzar un conocimiento perfecto de Dios en esta vida, por ello la existencia de Dios necesita ser demostrada.

      C. En cuanto a la DEMOSTRACIÓN efectiva de la existencia de Dios, Sto. Tomás rechaza las pruebas a priori, entre ellas el argumento de San Anselmo[13], y trata de encontrar pruebas basadas en la experiencia; él ha sido el que ha sistematizado cinco argumentos que se conocen con el nombre de vías. Siguen todas ellas el siguiente esquema:

      • Observación de un hecho constatado de experiencia. Testimonio de los sentidos.
      • Recurso al infinito mediante relaciones causales.
      • Imposibilidad de proceder al infinito en una serie de causas finitas.
      • Corte de este proceso al infinito (si no hay un primero no hay un segundo).
      • Identificación del corte con algo que sea primero sin tener nada detrás (= Dios).
      1. Prueba del motor inmóvil. Por el movimiento. Ex parte motus.
      Tiene un punto de partida y es que la experiencia constata que hay seres que se mueven. Todo ser que se mueve es movido por otro, porque nadie da lo que no tiene. Caben pues dos hipótesis:

      A.- Suponer la existencia de una cadena infinita de seres movidos por otros. Esto es imposible, pues no habría un primer motor, ni un segundo, ni un tercero…

      B.- Suponer un primer motor que mueva a los demás sin que él sea movido. Sería un motor inmóvil. Sería Dios.

      2. Prueba de la causalidad. Por la causa eficiente. Ex ratione causae efficientis.

      Idéntica a la anterior en estructura: parte de la observación de que todo lo que hay tiene una causa (principio de razón suficiente, principio de causa, básico para la existencia de cualquier ciencia).

      Si seguimos el trayecto de relaciones causales hasta el infinito y no encontramos una causa primera estamos en el absurdo de pensar que hay causa segunda sin haber una primera. Rompemos, pues, la cadena causal y nos quedamos con que ha de haber una causa no causada y ésa es Dios.

      3. Del ser contingente. Por la contingencia. Ex possibili et necessario.

      En el mundo constan a la experiencia la existencia de seres contingentes, o sea que pueden existir o no existir; no tienen en sí la razón de la existencia; un día no fueron, un día fueron, y como en sí no tienen la razón de su existir, hay que suponer un ser que les dé esa posibilidad. Luego es preciso admitir la existencia de un ser que justifique la de los demás. Dios.


      4. Los grados de perfección. De los grados de perfección. Ex gradibus perfectionis.

      También consta a la experiencia que en el mundo existen seres más o menos perfectos, esto implica la existencia de un ser perfectísimo, es Dios.

      Prueba tomada de una transformación del argumento de San Anselmo.

      5. El orden del mundo. Por el orden cósmico. Ex gobernatione mundi.

      Consta a la experiencia que en el mundo existe un ordenamiento, que las cosas y los hechos ser orientan a conseguir un destino, que hay orden y finalidad en el mundo y debe haber una inteligencia ordenadora que se identifica con Dios.

      Esta prueba es de origen estoico y ya la habían apuntado Séneca y Cicerón.

      3.2. En cuanto a los momentos de cualquier conocimiento (muy paralelos a la estructura de las vías) parte, como es lógico, de los sentidos, por el conocimiento de las species sensibilis. Los datos de los sentidos son iluminados por el entendimiento agente, dando lugar a las species intelligibilis (abstracciones), y estas quedan impresas en el pensamiento pasando a ser la species impressas. Por último, el entendimiento, para hablar toma los datos de la species impressas y las convierte en species expressas.

      4. EL MUNDO

      De la existencia de Dios como ipsum esse, como absoluta actualidad se siguen dos principios.

      A. El mundo es CREADO de la nada. Pues si hubiese fuera de Dios algo que no fuese Dios ya Dios no sería causa de todo.

      B. Dios es el CONSERVADOR del mundo. No sólo fue un acto creador único, sino que el mundo necesita de la existencia de Dios para existir.

      Dios es también pensamiento, es logos. El logos del mundo, el principio de orden que existe en el mundo se debe única y exclusivamente a Dios.

      5. EL HOMBRE Y LA ÉTICA

      5.1. ALMA Y CUERPO.

      Existen cuerpos que no se mueven y cuerpos que tienen un principio de movimiento. Debe haber en los cuerpos vivos un algo que sea la razón de su movimiento, y a esto lo llamamos alma (anima). En principio esta noción de ALMA es antigua. Alma es lo que se mueve, hay tres tipos de almas (vegetativa, sensitiva y racional) para explicar el movimiento de los diferentes seres.

      Pero el hombre es un caso especial, un viviente dotado de pensamiento y razón y un querer libre, tiene un alma INMATERIAL, que es SUBSTANCIA[14] separada del cuerpo y, por tanto, INMORTAL.

      El alma es también para Santo Tomás la FORMA DEL CUERPO, y la unión alma/cuerpo es por COMPOSICIÓN, y no como en Platón, que era mera yuxtaposición.

      El alma también tiene potencias (potencia es para Santo Tomás la parte del alma que sirve para entrar en contacto con el mundo sensible): son (1) las vegetativas, (2) las sensitivas, (3) las apetitivas, (4) las locomotivas y (5) las intelectivas.

      El alma es CREADA en el momento del nacimiento por Dios. No es ni preexistente, ni emanada de la materia.

      5.2. ÉTICA

      La clave de la ética tomista es el concepto de BONUM. Bonum era un trascendental, pero se presenta aquí no como concepto ÓNTICO, si no como concepto PERSONAL.

      Para Santo Tomás todo es bueno. El ser es bueno por naturaleza (bueno, bello y verdadero), porque está creado por Dios.

      Lo propio de cada ser es, como en Aristóteles, que se comporte DE ACUERDO A SU NATURALEZA, es decir, que siga la ley natural, y lo propio de cada hombre es también que siga los planes que Dios tiene para él. Es decir, que se comporte siguiendo el ideal de hombre que Dios tiene en su mente.

      Existe una LEY NATURAL que todo ser debe cumplir y que a todo hombre le es evidente. Es un a priori ético, ya que está en todos los hombres en uso de la recta razón.

      La NATURALEZA HUMANA IDEAL es algo a lo que tenemos que tender y es, en último extremo, el fundamento de nuestra conducta moral recta.

      La felicidad será la contemplación de Dios y, aquí abajo, el recto uso de la razón dirigido a Dios, es decir, el uso de las facultades intelectuales que nos diferencian de los animales y nos ponen en relación directa con Dios.

      6. DERECHO Y ESTADO

      Siguiendo a Aristóteles, afirma que por la ley es el hombre el más bello ser. Sin la ley no es más que un animal.

      Lo natural en el hombre es vivir en sociedad y por ello el derecho tiene que emanar de la LEY NATURAL.

      El DERECHO NATURAL se manifiesta a los hombres con claridad suficiente como para ser fundamento de la sociedad, pero en la aplicación práctica y particular de tal derecho surgen las diferencias.

      El Estado tiene su origen en la propia naturaleza social del hombre y es tarea del hombre justo fomentar el orden social desde la familia hasta las más altas instituciones del Estado.

      El fin del Estado es llevar a los ciudadanos a una vida feliz y virtuosa, pacífica, volcada hacia DIOS.

      NOTAS

      [1] Ojo con esta separación tradicional entre lo platónico y lo aristotélico. Hoy en día se encuentran muchos rasgos platónicos en Santo Tomás. Hay que descubrir lo platónico y lo aristotélico en cada autor. Y, sobre todo, decir por qué tal o cual teoría tiene rasgos de otro autor.

      [2] Avicena (Ibn Sina, D1037).

      [3] Averroes (Ibn Roschd, D1198) cordobés, llamado “el commentator” (de Aristóteles) mantiene la polémica entre razón y fe dentro de la filosofía árabe. Polemiza Santo Tomás contra él por el monopsiquísmo (teoría que niega la unidad de cada alma y habla de una unidad de todas las almas). Es famoso por la teoría de la doble verdad (vid infra), aunque en realidad no es suya, sino de sus seguidores.

      [4] Patrística, o filosofía de los padres de la Iglesia: corresponde al primer periodo de pensadores cristianos. Engloba a los PADRES APOSTÓLICOS (s. I), quienes se encargaron de recopilar la doctrina de Cristo. Los padres de la Iglesia (propiamente dicho), pensadores entre los siglos II y VI, entre los que destacan Tertuliano (por su oposición a la filosofía), Orígenes, San Clemente y San Agustín.

      [5] Felicidad

      [6] San Agustín: crede ut intelligas, intellige ut credas.

      [7] Ojo con confundir el realismo de Aristóteles, es decir, una teoría del ser (que dice que el ser es la cosa, la rea-lidad) con el realismo de los universales, que es justo lo contrario, ya que plantea que el universal es, como en Platón ante rem.

      [8] Término contrapuesto a “necesario”, pues el ser necesario es Dios.

      [9] Una nota es un trozo de realidad que se puede separar sólo para su estudio.

      [10] NATURALEZA = ESENCIA = CONSTITUTIVO FORMAL.

      [11] Doctrina que identifica a Dios con el mundo.

      [12] En realidad es una tautología: “Dios” = “ser que tiene que existir”; “Dios existe” equivale a “el ser que tiene que existir existe”. Por eso es una contradicción el ateísmo.

      [13] Lo rechaza pero lo retoca en la cuarta vía.

      [14] Pues agere sequitur esse.

      EN REALIDAD ESTAS TRES PRUEBAS SON UNA: EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD Y LA IMPOSIBILIDAD DE UN REGRESO AL INFINITO. ESTA PRUEBA, QUE AÚNA A LAS TRES ES LA LLAMADA PRUEBA COSMOLÓGICA, Y TIENE TINTES ARISTOTÉLICOS.





(El tiempo lineal cuadra mejor con la idea de infinito, cosa que el griego no concibe: Aristóteles y Platón piensan en un mundo cerrado, pequeño, como su ciudad. Todo tiene un comienzo, todo un fin. Con el tiempo lineal la vida se convierte en un paseo, no en una quietud. La felicidad (aquí abajo) está en el caminar, no en el contemplar).
Tomás de Aquino en la actualidad:

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